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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó su firme respaldo a Nicolás Maduro ante las recientes tensiones generadas por el despliegue de tres buques de la Armada de Estados Unidos cerca de la costa venezolana.
Petro advirtió que una posible invasión estadounidense transformaría a Venezuela en un escenario similar a Siria y arrastraría a Colombia a un conflicto regional.
En un consejo de ministros transmitido al país este jueves 21 de agosto, el mandatario señaló que los grupos narcotraficantes que operan en la frontera colombo-venezolana aprovecharían una intervención militar para apoderarse de recursos como minerales, intensificando la violencia.
Este posicionamiento se produce en medio de acusaciones de la DEA que señalan a Venezuela como un actor clave en el narcotráfico hacia Estados Unidos, lo que eleva la tensión diplomática en la región.
Petro enfatizó que una invasión de Estados Unidos a Venezuela representaría un grave error. Durante su intervención, el presidente colombiano afirmó que comunicó esta postura a emisarios del presidente Donald Trump.
Petro propuso, en cambio, una coordinación multinacional para combatir el narcotráfico sin comprometer la soberanía de los países.
Según el mandatario, los traficantes de drogas, a los que llamó “traquetos”, operan en ambos lados de la frontera y han corrompido incluso a grupos como el ELN, que habrían abandonado su ideología revolucionaria por actividades ilícitas.
El director de la DEA, Terry Cole, acusó a Venezuela de colaborar con el ELN y disidencias de las FARC para enviar grandes cantidades de cocaína a carteles mexicanos, que luego trafican hacia Estados Unidos.
En una entrevista con Fox News, Cole señaló que en 2025 las autoridades estadounidenses incautaron más cocaína que en años anteriores, además de un aumento en el tráfico de metanfetamina y fentanilo.
El funcionario calificó al gobierno venezolano como un “estado narcoterrorista”, acusaciones que refuerzan la narrativa de la Casa Blanca sobre el régimen de Nicolás Maduro como un cartel delictivo.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, anunció que el despliegue de los buques en el Caribe busca frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
Leavitt calificó al gobierno de Maduro como ilegítimo y lo acusó de liderar un cartel de narcotráfico. Esta retórica ha generado rechazo en Caracas, que considera estas acciones como una amenaza a la estabilidad regional.
Gobiernos de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Colombia condenaron la presencia militar estadounidense, argumentando que pone en riesgo la paz en América Latina.
El presidente colombiano destacó que Maduro ha colaborado en operaciones contra el tráfico de drogas, lo que ha debilitado a grupos como el ELN en la zona fronteriza.
Sin embargo, la cercanía de Petro con el gobierno venezolano ha generado críticas internas, con sectores de oposición acusándolo de comprometer la soberanía colombiana.
La situación se agrava por la creciente presión de Estados Unidos, que incrementó la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares, intensificando el conflicto diplomático.
Con información de EFE