Los fusiles chinos no se usarán para disparar, dice …
España estudia opciones a la exigencia de visado a e…
Concejales de Quito critican a la Secretaria del Con…
Banco Mundial rechaza petición de ayuda de El Salvad…
Municipio anuncia reapertura de Guaguas Centros, sin…
Freddy Loja, el ecuatoriano que intentaba llegar a E…
¿Por qué la Fiscalía allanó la oficina de contralora…
El plan de retorno progresivo al trabajo presencial …

¿Qué sucedió con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines? Un estudio periodístico intenta revelar el misterio

Copias del informe de las investigaciones de seguridad MH370 se pueden ver en la sala de prensa en Putrajaya, en las afueras de Kuala Lumpur, el 30 de julio de 2018. AFP

Copias del informe de las investigaciones de seguridad MH370 se pueden ver en la sala de prensa en Putrajaya, en las afueras de Kuala Lumpur, el 30 de julio de 2018. AFP

Las copias del informe de las investigaciones de seguridad MH370 se colocaron en la sala de prensa en Putrajaya, en las afueras de Kuala Lumpur, el 30 de julio de 2018. Foto: AFP

Más de cinco años han transcurrido desde que el vuelo MH370 de Malaysia Airlines desapareciera en el océano Índico con 239 personas a bordo. El 8 de marzo del 2014, el Boeing 777 perdió comunicación con la base y hasta este martes 2 de julio del 2019 se desconoce qué realmente sucedió con la aeronave. Ninguno de los ocupantes, en su mayoría de nacionalidad china, fue encontrado.

Existen, al menos 16 teorías sobre la desaparición del avión que despegó desde al aeropuerto de Kuala Lumpur con destino hacia la capital de China. Las hipótesis apuntan a un accidente, un secuestro, un ataque terrorista, entre otros.

El informe final de la investigación sobre el accidente señala que la aeronave fue desviada deliberadamente y voló durante más de siete horas después de cortar la comunicación. Sin embargo, apuntó la indagación, la causa de la desaparición no puede determinarse todavía.

La revista estadounidense The Atlantic hizo una reconstrucción de lo que sucedió el día de la desaparición de la aeronave y publicó lo que considera como “la hipótesis más probable” de lo que pudo haber ocurrido con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines. En la nota, el periodista William Langewiesche se enfocó en los errores en la investigación realizada por las autoridades de Malasia y rastreó a Blaine Gibson, un estadounidense que se encargó de recuperar los restos del MH370, en playas a cientos de millas de distancia.

La publicación, que reseña el caso en distintos segmentos, también expone los mapas con las rutas que habría efectuado la nave, así como los mensajes del último contacto con el piloto.

Estos son los datos recogidos por The Atlantic, en su publicación de este mes de julio.

La desaparición

A las 00:42 del 8 de marzo del 2014, en una noche tranquila e iluminada por la luna, el Boeing 777, operado por Malaysia Airlines despegó de Kuala Lumpur, se dirigía hacia Pekín. El número de vuelo era 370. Fariq Hamid, el copiloto, estaba volando el avión. Tenía 27 años y ese era su último vuelo de entrenamiento. Su entrenador era el piloto al mando, Zaharie Ahmad Shah, quien con 53 años era uno de los capitanes más importantes de Malaysia Airlines.

Un avión militar de tipo Casa reanudó sobrevuela el océano Índico como parte de la búsqueda de los restos del vuelo MH370. Foto: EFE

El piloto estaba casado y tenía tres hijos adultos. Poseía dos casas. En su primera vivienda había instalado un elaborado simulador de vuelo de Microsoft. Lo volaba con frecuencia y, a menudo, publicaba en foros en línea acerca de su pasatiempo.

“’Buenas noches. Malaysia 370”, dijo Zaharie a la torre de control de Kuala Lumpur unos minutos antes de que desapareciera. El avión debía contactarse con el centro de Ho Chi Minh, en Vietnam, en cuyo espacio aéreo estaba por ingresar. El tono de su voz era normal, tranquilo. Unos segundos después, el avión desapareció de los radares de Malasia.

Los operadores en Kuala Lumpur no se percataron de la desaparición, mientras sí la notaron en Ho Chi Minh. Los especialistas intentaron comunicarse con el avión, pero no recibieron respuesta. Luego de 18 minutos, 13 más que lo establecido por el protocolo, los vietnamitas informaron a los colegas malasios. Solo cinco horas más tarde se iniciaron las labores de búsqueda, por fallas en la comunicación y errores en la gestión de la emergencia.

En ese entonces, la búsqueda se enfocó en el mar Chino Meridional, entre Vietnam y Malasia. Sin embargo, después de efectuar los primeros análisis de las señales de los radares se detectó que, tras desaparecer, el vuelo MH370 había virado en dirección sur-oeste. La localización se obtuvo por el rastreo de la última comunicación con la torre de Kuala Lumpur.

La maniobra generó especulaciones. La idea, escribe The Atlantic, de que un aparato tan sofisticado simplemente pudiera desaparecer no cabía entre las estimaciones de los investigadores.

Aunque la nave desapareció de los radares, se identificó que el MH370 aún estaba en vuelo cuando no se supo más del avión.

De acuerdo con los reportes aeronáuticos de días posteriores a la desaparición, se descubrió que el avión se había contactado siete veces con un satélite geoestacionario (el aparato permanece inmóvil sobre un determinado punto del globo). La conexión se extendió durante unas seis horas.

Los contactos permitieron trazar una línea que iba desde Asia Central hasta Antártida. La dirección logró identificar que el avión cruzó a las 8:19 horas de Kuala Lumpur. Los técnicos además elaboraron más datos basados en el efecto Doppler, sobre el aumento o disminución de la frecuencia de una onda sonora cuando la fuente que la produce se aleja o se aproxima. Ese dato arrojó que el avión había virado una tercera vez hacia el sur.

Imagen del mapa sobre la posible ruta que efectuó el avión del vuelo MH370, obtenido por la revista The Atlantic. Foto: Portal web The Atlantic

Las coordenadas permitieron definir una zona en la que el avión podría haberse estrellado. El lugar, cerca de las costas de Australia, estaba muy lejos del lugar que notificaron las autoridades de Malasia.

La triangulación de la ubicación en el mapa, revelada por el diario Wall Street Journal, generó cuestionamientos sobre cuán confiable era la investigación  de Malasia. Especialistas de aviación, familiares y medios internacionales consideraron que la información oficial podría tratarse de un intento de encubrimiento.

Basados en los datos del efecto Doppler, se identificó que después de seis horas, el avión sufrió un descenso pronunciado. La caída habría sido de cinco veces mayor que una velocidad normal, bajo esas condiciones. Posteriormente el avión se zambulló en el océano en un lapso de uno o dos minutos.

La velocidad a la que habría descendido hace estimar la posibilidad de que la estructura de la aeronave se desprendió antes del impacto con el agua. Según los registros electrónicos, la maniobra no fue un intento controlado de un aterrizaje en el agua. El avión debió haberse partido instantáneamente en un millón de piezas. Pero nadie sabía dónde habría ocurrido el impacto, señala la revista.

Los escasos restos del avión fueron hallados en la costa de África, en la isla de Reunión, Madagascar y Mozambique. El limitado material complicó más la identificación de las posibles causas de un accidente, así como la zona exacta en dónde ocurrió. Dos tercios de esas partes fueron encontradas por Blaine Gibson, quien durante los últimos cinco años buscó nuevas pistas por las costas de África y del Sudeste asiático. El hombre es en uno de los mayores expertos sobre el caso y quien fue una de las fuentes de la investigación de The Atlantic.

Tres investigaciones

Tres investigaciones oficiales se han efectuado sobre el enigmático vuelo. La primera la encabezó Australia. La nación incluyó a una red internacional de países, aviones y barcos y contó con la ayuda de un grupo de investigadores independientes. Se prolongó durante tres años y costó USD 160 millones. No obstante, no se obtuvo resultados.

La segunda fue llevada a cabo por la empresa privada estadounidense Ocean Infinity. La firma empleó drones de última generación a principios de 2018 para analizar el lecho marino. En ese entonces, ofreció que no cobraría por la indagación si no hallaba nada. Su búsqueda no arrojó resultados.

Malasia lideró la investigación oficial de la desaparición. Los especialistas de ese país se enfocaron en los pasajeros y la tripulación. Sin embargo, sus resultados fueron criticados por expertos independientes, debido a un supuesto intento por ocultar información del piloto, Zaharie.

Fotografía de una imagen satélite tomada por la Agencia de Teledetección de Malasia (MRSA) que muestra la localización exacta de los objetos en el sur del océano Índico, donde se cree que se estrelló el vuelo MH370 de Malaysia. Foto: EFE

Una injerencia similar se denunció en una tercera investigación que buscaba  las causas del accidente. Los resultados apuntaban a la Agencia de aviación de Vietnam y a los controladores de Kuala Lumpr. Según los especialistas, el Gobierno malasio intentaba proteger a sujetos considerados estratégicos, como la compañía aérea o el piloto.

The Atlantic señala los posibles hechos entorno a la desaparición

La revista The Atlantic se enfocó en aquellos elementos que podrían aproximarse a los hechos ocurridos aquel día.

Los reportes apuntan a que se trataría de un accidente provocado intencionalmente, pues la ruta que realizó el avión no es considerada como una travesía efectuada por un error humano o una falla técnica, pues se desactivó el piloto automático.

Los expertos consultados por la revista sostienen que la persona que piloteó el avión tomó control de la nave después de desaparecer de los radares, tras superar los 12 mil metros de altura.

La maniobra de ascenso hace estimar que a esa altitud el avión se despresuriza, es decir, que el aire presurizado de la cabina sale del aeroplano de forma inmediata. El movimiento, si se realiza paulatinamente, pasa inadvertido por los pasajeros. Aunque las mascarillas de oxígeno se activan ante una situación similar, esos implementos están diseñados para durar 15 minutos. Lo cual hace estimar que en ese escenario, las personas habrían quedado inconscientes por la falta de oxígeno y luego habrían muerto.

La falta de reacción de los pasajeros explicaría la ausencia de llamadas, mensajes de adiós de las personas o la imposibilidad de buscar ayuda.

Esa situación es diferente en la cabina de los pilotos, en donde las mascarillas de oxígeno pueden dotar por horas de este elemento a los conductores de los aeroplanos. Ese hecho hace afirmar a The Atlantic que Zaharie pudo haber eliminado al copiloto y pilotear solo durante horas. 

Un posible secuestro fue descartado por el mensaje tranquilo que emitió Zaharie de “buenas noches” y la falta de un posible intento de lanzar una alarma. A eso se añade que ningún grupo terrorista reivindicó el hecho.

Zaharie Ahmad Shah, el sospechoso

Varios especialistas consultados por los medios de comunicación a nivel mundial aseguraron que la desaparición del MH370 fue un suicidio y un asesinato masivo premeditado, cuyo autor sería Zaharie Ahmad Shahm.

Según la investigación de The Atlantic, la reacción de las autoridades malasias ante la tragedia reforzaría dicha hipótesis. Aunque los informes iniciales describieron al capitán como un tranquilo padre de familia, investigaciones posteriores revelaron que el piloto podría haber atravesado por un cuadro de depresión.

Amigos y personas cercanas, consultados por la revista, refirieron que su esposa lo había abandonado y él pasaba mucho tiempo solo. Se conoció que mantenía una relación con una mujer casada y estaba obsesionado con dos modelos que había encontrado en redes sociales.

A ellos se añade la afirmación de uno de sus mejores amigos, también piloto, se dijo convencido de que Zaharie fue el responsable.

A los testimonios de los allegados del piloto se suma un peritaje sobre un simulador de vuelo que empleó Zaharie, en el cual se identificó que el capitán había ensayado una ruta muy parecida a la que recorrió con el MH370. La práctica virtual hace estimar que ese era un indicio de lo que iba a ocurrir en una de las operaciones aéreas que él comandara.

Para The Atlantic, el Gobierno de Malasia buscaba ocultar que uno de los pilotos más experimentados de la aerolínea de su país había causado una masacre, que enlutó a 239 familias. Por ello, la revista considera que la información del caso más valiosa podría estar escondida en alguna oficina de la policía de esa nación o de las autoridades malasias.