Donald Trump reaviva la amenaza de anexión sobre Canadá

El presidente Trump sugiere anexar Canadá como el estado 51. La economía y la historia juegan un papel crucial.

Mike Maquina del Mal, pláticas del Mal, fútbol femenino
Agencia EFE

Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha insinuado la posibilidad de que Canadá se convierta en el estados 51 de EE.UU.

Este planteamiento surge a raíz de su política arancelaria, que impone un 25% de gravámenes a las exportaciones canadienses, afectando significativamente la economía del Canadá.

El primer ministro Justin Trudeau intentó frenar la crisis reuniéndose con Trump en su residencia de Mar-a-Lago, donde el mandatario estadounidense planteó que la mejor solución para evitar las tarifas sería la anexión de Canadá a EE.UU.

Más noticias

La historia de la amenaza de anexión

El debate sobre la anexión de Canadá no es nuevo. A mediados del siglo XIX, tras la guerra contra México, EE.UU. también consideró la idea de absorber las colonias británicas de Norteamérica.

La posibilidad era real debido a que el Reino Unido veía estas colonias como una carga militar y económica.

Como respuesta, las colonias británicas se unieron en 1867 para formar la Confederación Canadiense, con el objetivo de fortalecer su posición frente a la expansión estadounidense.

Comparaciones entre Trump y McKinley

Historiadores han trazado paralelismos entre Donald Trump y William McKinley, presidente de EE.UU. a finales del siglo XIX, quien impuso un 50% de aranceles a las importaciones.

Durante su mandato, McKinley también centró su política en la expansión económica y territorial, culminando en la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898.

McKinley logró que EE.UU. obtuviera Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, consolidando su poder en el escenario internacional.

Trump, al aludir a este modelo, parece sugerir que una presión similar podría resultar en la absorción de Canadá.

Consecuencias económicas y políticas

Si EE.UU. impone aranceles del 25 % a las exportaciones canadienses, la economía de Canadá se vería seriamente afectada, ya que el 70 % de sus exportaciones tienen como destino el mercado estadounidense.

En este escenario, la presión sobre el gobierno de Justin Trudeau aumentaría, generando inestabilidad política y económica.

Trump ha utilizado el argumento de la “fuerza económica” para sugerir que Canadá es un país incapaz de defenderse solo ante amenazas como Rusia y China.

Esto ha provocado reacciones de rechazo en la opinión pública canadiense, que ha respondido con un resurgimiento del patriotismo y una reafirmación de su soberanía nacional.

La reacción de los canadienses

El temor a una anexión forzada ha incentivado un renovado sentimiento nacionalista en Canadá.

Según el historiador Andrew Johnston, profesor de la Universidad Carleton de Ottawa, la historia se repite: en 1867, la presión de EE.UU. incentivó la creación de Canadá como nación independiente; hoy, las amenazas de Trump podrían generar una nueva era de reafirmación nacional.

Mientras las tensiones políticas aumentan, el futuro de la relación entre Estados Unidos y Canadá sigue siendo incierto. Sin embargo, la oposición a la idea de anexión se ha consolidado, y el gobierno de Trudeau busca estrategias para blindar su economía y fortalecer sus lazos con otras potencias internacionales.