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El Metro de Quito circularía en enero del 2021; ¿cómo se calculará el pasaje?

El gerente del Metro de Quito, Édison Yánez, estima que la operación del nuevo sistema de transporte se retrasará hasta inicios del 2020 por los inconvenientes generados por la emergencia sanitaria. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

El gerente del Metro de Quito, Édison Yánez, estima que la operación del nuevo sistema de transporte se retrasará hasta inicios del 2020 por los inconvenientes generados por la emergencia sanitaria. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

El gerente del Metro de Quito, Édison Yánez, estima que la operación del nuevo sistema de transporte se retrasará hasta inicios del 2020 por los inconvenientes generados por la emergencia sanitaria. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

La emergencia sanitaria trastocó los tiempos para que entre a funcionar el Metro de Quito, por eso la fecha para una posible apertura de este nuevo sistema de transporte del Distrito se cambia a enero del 2021. Así lo aseguró Edison Yánez, gerente general de la Empresa Pública Metro de Quito, en una entrevista con este Diario.

Se reactivó vía digital el proceso de contratación del operador del Metro de Quito, ¿a qué acuerdos llegaron?

Se acordó que los miércoles, por cuatro semanas, nos juntaríamos con todos los operadores internacionales para generar un consenso del modelo de gestión que se presentará en el concurso de forma oficial.

¿Cuáles lineamientos tendría ese modelo?


Al ser una alianza estratégica, hay que asumir los riesgos de cada una de las partes; es decir, riesgos de operación, de inversión inicial, de construcción respecto de si se alarga o no la obra, la posible falta de trenes… hay varios escenarios que se van manejando. Pasada esta etapa de reu­niones se tendrá casi todo resuelto con las operadoras para que cuando se lance el concurso corra solo el plazo de la entrega de ofertas.

Con los tiempos alterados por la pandemia, ¿cuándo empezará a funcionar el Metro?


Estamos corriendo los tiempos de la fecha original. Teníamos previsto arrancar en octubre y ahora, como hemos pasado 70 días en inactividad y posiblemente hasta que salgamos, la primera semana de junio, la empresa estará llegando a 90 días de para. Significa que corremos 90 días a octubre y tendríamos que trabajar hasta enero.

Es probable que, con la estela de la pandemia, el Metro no pueda llevar pasajeros a su máxima capacidad.


Así es, esperemos que para enero del 2021 las medidas de distanciamiento sean más flexibles. Y no tengamos la reducción del 30% que está imponiendo el COE nacional, ojalá sea el 50% de capacidad. Es indispensable que el Metro tenga esa capacidad extra porque, caso contrario, los buses y el resto del sistema de transporte al llevar menos pasajeros generará que tengamos un déficit de transporte en la ciudad.

Si los vagones no van a su máxima capacidad, ¿los recursos para costear la operación serán insuficientes?

Todos esos detalles ya lo tenemos más o menos cuantificados, porque dependemos de los escenarios. Obviamente se va a tener menos capacidad de transporte y es probable que se requiera más subsidio para arrancar la operación del sistema. Y esos riesgos deben correr los operadores internacionales, ese tipo de detalles lo estamos ajustando en estas reuniones que se activaron.

En esas condiciones, ¿el pasaje será más alto y menos atractivo para ser usado por la gente?


No, necesariamente. Uno de los grandes errores que se cometió en el transporte de Quito fue ver al transporte de forma individual; el metro como una cosa, el trole otra y los buses otra.

¿Cómo debería verse?


Nosotros hemos ensamblado un modelo que da una red integrada de transporte en donde mediante un solo medio de pago electrónico se establece un mecanismo de intervención entre cualquiera de los sistemas. Y mediante un viaje de tarifa tope puede generar diferentes viajes en las distintas formas de transporte. La aspiración es tener un millón de viajes integrados en la ciudad, que permita sostener el sistema con una tarifa no tan alta y un subsidio que sea accesible al que se usa actualmente en el Municipio.

Si queremos que haya ese cambio de visión, se requieren campañas de educación de varios años sobre el uso del transporte público.


Muchas personas confunden el tema de “metrocultura” con hacer una campaña de publicidad. Lo que se establece es un proceso transversal de educación a la gente y en donde tengamos valores como eje principal de la transmisión en toda la ciudadanía. Las campañas de culturización del transporte público arrancan con tres años de anticipación, pero nosotros lo activaremos en el menor tiempo posible.

Porque de eso depende, en parte, el éxito o el fracaso de este nuevo sistema de transporte del Distrito.


Cuando se ve la obra se cae en cuenta la magnitud de lo que se está hablando, y lo que permitirá los procesos de cultura es que la gente mire un transporte mucho más digno y eso no solo va por valores sino también por sanciones. Ecuador es uno de los pocos países en Latinoamérica que no tiene sanción al viajero. En el proceso hay que poner esa normativa.

¿Cuándo se reinician las obras del metro?


Las obras están al 93,6%. Estamos avanzando en los procesos pilotos, todo lo que son servicios generales, administración… Y en estas semanas lo que hemos hecho es adecuar los campamentos para tener un retorno organizado. Estamos esperando que el COE active los pilotos.

Ese casi 6% que faltaría por culminar, ¿cuáles frentes implica?


Son 65 frentes, y no se trata de la obra. Lo que debemos concluir es todo el trabajo de acoplar y probar los sistemas de señalización electrónicas y garantizar la seguridad del viaje. La parte física está concluida en el 100% y se están haciendo pruebas de trenes, moviendo hasta el sector de La Magdalena. Debemos afinar para que se haga hasta El Labrador. Una vez probados los subsistemas, se pasará a la “marcha blanca”: el funcionamiento de todo sin gente aún.

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