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Llori y Lasso salieron de la Asamblea tomados del brazo

María de Lourdes Alcívar, primera Dama, Guillermo Lasso y Guadalupe Llori, ayer. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

‘Mire usted quién me da su brazo de apoyo para caminar. Nada más que la Presidenta de la Asamblea”. Así, el presidente Guillermo Lasso contestó una pregunta lanzada por los periodistas, cuando salía del Palacio Legislativo tras su posesión, sobre el desafío que tendrá para la gobernabilidad, cuando el oficialismo no cuenta con una mayoría parlamentaria consolidada.

Lasso, quien se recupera de una delicada intervención en su espalda en 2018, enfrenta aún dificultades para movilizarse. Ayer, Llori, la presidenta de la Asamblea, no dudó en brindarle su ayuda mientras dejaban atrás el Parlamento y formaban la imagen de lo que pudiera ser la gobernabilidad en el país: dos políticos de líneas distintas apoyándose.

En los discursos, el ánimo fue conciliador. La presidenta de la Legislatura, Guadalupe Llori (PK), acompañó a Lasso y a su esposa, María de Lourdes Alcívar, por la alfombra roja y la calle de honor de policías y militares hasta que el Jefe de Estado se embarcó en un vehículo para ir directo al Palacio de Carondelet.

“¿Quién hubiera dicho algún día que un ex banquero y una lideresa indígena proveniente de la Amazonía llegarían a presidir al mismo tiempo estas dos funciones del Estado?”, apuntó Lasso en su discurso.

Llori tomó el juramento y le colocó la banda presidencial a Lasso. Lenín Moreno, su esposa, Rocío González, y la vicepresidenta María Alejandra Muñoz vieron en silencio el desarrollo de esta escena.

La Presidenta del Parlamento lo reafirmó: se trataba de “un día histórico porque, después de más de una década, se respira a libertad y democracia en un cambio de mando”.

Lasso recibió la condecoración del Gran Collar de la Orden Nacional al Mérito, máximo galardón del Estado ecuatoriano. Luego, Alfredo Borrero juró como vicepresidente.

Los protocolos derivados de la pandemia del covid-19 hicieron esta ceremonia distinta a todas las demás, pues en la sala no estuvieron más de 300 personas, todas con mascarillas y los resultados de sus pruebas PCR como una especie de pasaporte para pasar los cuatro filtros de seguridad. Los invitados ocuparon asientos con más de un metro de distancia. Los arreglos florales fueron discretos y, a pesar de ello, había una fragancia de flores recién cortadas.

A la ceremonia de la toma de mando llegaron los coordinadores de casi todas las bancadas, menos del Partido Social Cristiano (PSC), que rompió con Lasso. Sin embargo, sí estuvieron Luis Almeida y Esteban Torres. Almeida señaló que este es el momento de la reconciliación nacional.

También asistieron los coordinadores de Pachakutik, Rafael Lucero, de la Izquierda Democrática (ID), Alejandro Jaramillo, e incluso el presidente de la Conaie, Jaime Vargas, quien aplaudió emocionado el discurso de Guadalupe Llori.

Hubo un puñado de asambleístas del correísmo, como Pierina Correa, Paola Cabezas, Pabel Muñoz y Ricardo Ulcuango, quienes llevaron pancartas y pañuelos negros; y con ese despliegue despidieron a Lenín Moreno a gritos: “Que no vuelvas nunca más”.

“En verdad, fuimos educadísimos. Realmente después de estos cuatro años de miseria humana continua, fuimos supereducados, quisimos decir: no queremos otro Lenín Moreno”, explicó Pierina Correa.

Había un teleprónter que, según los organizadores del evento, iba a usar Moreno para un discurso de despedida, pero finalmente no lo hizo. Lasso prefirió leer su discurso impreso en 18 páginas de papel bond. Usó un ritmo pausado, que solo interrumpía para escuchar aplausos o beber agua.

En unas pantallas gigantes aparecían imágenes del campo cuando él hablaba de que un eje de su gobierno será la agricultura, y también de representantes de organizaciones sociales cuando hablaba de involucrar a la sociedad civil.

Detrás del atril donde Lasso pronunció su discurso se ubicaron el Rey Felipe VI de España y los presidentes de Brasil, de República Dominicana y de Haití y el vicepresidente de Uruguay. En el otro costado se ubicaron los embajadores de distintos países y una comitiva designada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

En primera fila estuvieron también los expresidentes de Colombia, Andrés Pastrana, y de España, José María Aznar, así como el exmandatario Osvaldo Hurtado. También asistió a la posesión de Lasso el político opositor venezolano, Leopoldo López, junto a su esposa Lilian Tintori.

“Vemos con una sana envidia que Ecuador pueda haber solucionado sus conflictos, a pesar de la polarización, por la vía electoral. Eso para nosotros es la ruta a seguir, es lo que queremos; en el pasado Venezuela fue una isla de democracia rodeada de dictadura, hoy lamentablemente somos una dictadura rodeada de democracia y queremos volver a la democracia”, dijo López.

Las inmediaciones del Parlamento permanecieron cerradas dos cuadras a la redonda. En las terrazas de los edificios hubo francotiradores.

Hubo agentes policiales y militares apostados en los edificios circundantes de la Asamblea. Pero no solo ahí. También en la Plaza Grande, donde Lasso saludó con la gente; y en el convento de San Francisco, donde los invitados tuvieron una recepción .

La presencia del rey de España, Felipe VI, obligó a ese despliegue inusual, lo que no evitó que un grupo de seguidoras con acento quiteño lo esperara en la entrada al hotel donde se hospedó y le gritaran: “Don Felipe, ¡qué guapo!”.

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