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La iguana verde y Guayaquil han tenido una estrecha vinculación durante años. No es casualidad que exista un parque dedicado a ellas en el centro de la urbe, ni que se levantara una imponente escultura de 10 metros en la avenida Las Monjas.
La imagen de esta especie aparece en souvenirs de la ciudad, como camisetas, tazas y gorras, convirtiéndose, incluso, en protagonistas de las selfies de los turistas extranjeros.
La iguana verde, endémica de Guayaquil, pertenece a la especie iguana iguana, de la familia Iguanidae.
Este gran lagarto arbóreo prefiere las ramas de los árboles y, al ser reptiles de sangre fría, busca temperaturas entre 28 y 35 °C.
Su longitud puede llegar hasta los 2 metros y pesar más de 15 kg. Se caracterizan por su cola extremadamente larga y su alimentación se basa en hierbas.
La reproducción de las iguanas verdes ocurre mediante huevos, que son colocados bajo tierra. Pueden poner entre 10 y 30 huevos. Historiadores indican que esta especie lleva más de 10 mil años en estas tierras, cubriendo desde el bosque húmedo hasta el manglar.
Actualmente, la iguana verde en Guayaquil enfrenta amenazas debido al crecimiento urbano descontrolado, el fraccionamiento de áreas verdes y la falta de infraestructura adecuada.
Eliana Molineros, directora de la Fundación Proyecto Sacha, señala que el impacto del crecimiento urbanístico afecta directamente su bienestar.
“Siendo fauna silvestre urbana, el impacto a su bienestar es directo y los peligros aumentan para ellas”, apunta la también veterinaria.
Mónica Cabrera, vocera de Rescate Animal, coincide al afirmar que este problema no solo afecta a las iguanas, sino a todas las especies.
Las iguanas verdes cumplen roles ecológicos importantes al consumir frutos, hojas e insectos.
A través de sus heces y hocico dispersan semillas, contribuyendo así al mantenimiento del ecosistema guayaquileño.
Molineros hace un llamado a valorar nuestro patrimonio natural: “Los animales silvestres con los que convivimos son parte del equilibrio natural”.
Es muy común encontrarlas en algunas zonas de la ciudad, como Parque Forestal, en la Base Naval San Eduardo, y en algunas fábricas asentadas a lo largo de la avenida Domingo Comín.
También puedes verlas en barrios de la ciudad, especialmente los que estén rodeados de árboles.
En la ciudadela Sopeña, al sur de Guayaquil, Melisa González dice haber presenciado una, que por las noches camina por los techos de su casa. “Me da un poco de miedo, es muy grande. No quisiera que me dañe el techo, ya me dañó un pedacito”.
El Parque Seminario, conocido como el Parque de las Iguanas, alberga muchas de ellas. Este sitio turístico conecta con la Catedral de Guayaquil y se ha convertido en una visita obligada para los extranjeros que observan asombrados a estas criaturas.
En el lugar viven entre 250 y 300 iguanas, precisa Parques EP y Municipio de Guayaquil a este Diario. Tambien habitan tortugas, palomas, ardillas, garzas y otras aves.
La historia dice que fueron incorporadas en el parque e 1960, cuando un grupo de mormones se vieron obligados a liberarlas, luego de intentar sacarlas del país.
De este lugar, Cabrera dice haber recibido alerta de los propios visitantes. “Nos han alertado de que los tanques están sucios, y allí no solo hay iguanas, también hay tortuguitas. Hemos hecho el correspondiente llamado de a la acción al Municipio de Guayaquil”.
Además, menciona que muchos turistas alimentan incorrectamente a estos reptiles con galletas o snacks. “Les quieren dar cachitos, galletas, snacks, arroz, incluso o cualquier cosa que estén comiendo las personas en ese momento”.
La especialista aclara que es importante promover su correcta alimentación con flores, frutas frescas o vegetales frescos.
Parques EP y el Municipio de Guayaquil aseguraron a este Diario, que se mantiene una alimentación controlada para cada uno de los ejemplares. “Personal municipal bajo contrato, supervisa la comida que reciben las iguanas para evitar desnutrición o alimentos dañinos, se les suministra vegetales y frutas adecuadas para su dieta”.
Al mismo tiempo, afirman que hay normas para garantizar una convivencia responsable entre los visitantes y los animales del parque. Estas normas incluyen el respeto a su espacio natural, distancia moderada “evitando perseguirlas, cargarlas o asustarlas” y demostrar un comportamiento tranquilo que “evite gritos, movimientos bruscos o acciones que las estresen”.
“La convivencia funciona porque las iguanas se han adaptado a la presencia humana y muchas personas entienden que el objetivo no es interactuar como si fueran mascotas, sino compartir el espacio con respeto”, expresan.
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Los atropellamientos a iguanas son comunes en la ciudad. Recientemente, un usuario en TikTok reportó la muerte de una iguana posiblemente atropellada cerca del Parque Forestal.
Cabrera recomienda llamar al 911 si se encuentra una iguana herida para gestionar su atención.
Las especialistas en defensa animal enfatizan que la comunidad debe aprender a convivir con estos animales y valorarlos.
Promover actividades de educación ambiental puede ayudar a abordar la importancia de especies como la iguana verde para Guayaquil y su ecosistema.
“Se debe fortalecer el interés y respeto hacia estas especies, ya que el poco conocimiento muchas veces genera que las personas no tengan una correcta interacción con las iguanas”, indica Parques EP y Municipio de Guayaquil.
Informe extra: Parque Seminario.

