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La Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil (Emapag) advirtió sobre prácticas industriales que impactan de forma directa el funcionamiento del sistema sanitario de la ciudad.
Según Emapag, en un comunicado de este 13 de enero de 2026, varias industrias descargan sus residuos líquidos sin cumplir con el tratamiento obligatorio que establece la normativa nacional.
A esto se suma el uso excesivo de químicos en los procesos productivos, factores que reducen la eficiencia de las plantas de tratamiento y agravan la generación de malos olores en distintos sectores de Guayaquil.
De acuerdo con el gerente general de Emapag, David Ortiz, la entidad ha identificado cerca de 90 industrias que no cumplirían con el tratamiento adecuado de sus vertidos.
Las descargas generan sobrecargas en la red sanitaria y afectan el desempeño de las plantas de tratamiento de aguas residuales.
En el comunicado se mencionó que, durante un recorrido de obra por la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Los Merinos, junto a las lagunas de oxidación Guayacanes–Samanes, se evidenció que los desechos recorren extensas zonas de la ciudad.
Según Ortiz, se trata, por ejemplo, de harina de pescado que llega desde la vía a Daule. Los desechos cruzan toda la ciudad y con el calor se generan olores.
Emapag también alertó sobre la presencia de altas concentraciones de tensoactivos en el sistema de alcantarillado.
Esos compuestos, utilizados principalmente en productos de limpieza, interfieren con los procesos biológicos de las plantas de tratamiento.
En el comunicado, Ortiz indicó que los niveles de tensoactivos presentes en jabones y detergentes producidos en el país superan ampliamente los estándares internacionales.
La empresa municipal informó que ya comunicó esta problemática a las autoridades nacionales competentes. Ortiz insistió en la necesidad de una acción coordinada para corregir estas prácticas industriales.
El funcionario recalcó que trasladar al sistema público el tratamiento de descargas industriales tendría un impacto económico para Guayaquil.