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Barrios de Quito invierten en tecnología para mejorar la seguridad

El barrio Caminos del Eucalipto (en el norte) utiliza un sistema inteligente de control. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Los robos y asaltos en barrios y conjuntos de Quito han hecho que los vecinos se organicen y busquen adquirir equipos sofisticados para mejorar la seguridad. Se trata de sistemas que incluyen cámaras, alarmas comunitarias, botones de pánico, aplicaciones remotas y circuitos cerrados de televisión que funcionan con repetidoras de Internet.

Marcelo Mora es el presidente del conjunto Caminos del Eucalipto, norte de la urbe, allí viven más de 300 personas. Cuenta que años atrás, el barrio tenía un grave problema: los ladrones no solo robaban los autos, sino que ingresaban a las casas y se llevaban las pertenencias de los moradores.

Los vecinos se organizaron y tomaron la decisión de instalar una bitácora digital que controla el ingreso de gente y en una base de datos se archiva el número de cédula, placas de vehículos y datos personales, como nombres completos, entre otra información.

El sistema incluye un dispositivo TAG, que se instala en los autos y sirve para abrir las barreras instaladas en el ingreso de la urbanización.

Se conecta con más de cinco cámaras y permite acceder a la información de los moradores: teléfonos, correos electrónicos. “Con esos datos, nos comunicamos con los vecinos y les consultamos sobre quiénes llegan como visitantes a sus viviendas. No cualquiera puede ingresar”, contó el dirigente.

El sistema también toma fotos de los autos y esa información es enviada al e-mail de quien autorizó el ingreso del visitante. El sistema se conecta con tres alarmas comunitarias con antenas Bluetooth.

Se carga con paneles solares y la gente puede conectarse al botón de pánico a través de una aplicación. Por este servicio, el barrio debe pagar al proveedor USD 130 mensuales.

No es un caso aislado. Según Mora, de lo que tiene conocimiento, unas 18 urbanizaciones de la zona cuentan con un sistema similar.

Luis Guachamín, secretario de la Unión de Barrios de Quito, cuenta que la inseguridad es la mayor preocupación de la gente. Más de 20 vecindarios de su organización han comprado ese tipo de dispositivos.

Cita el ejemplo de Zabala de Calderón, un barrio localizado en el extremo norte de la urbe, en donde se adquirieron tres ojos de águila y 10 cámaras pequeñas, que se ubican en las calles Arrieros y Alondras.

El presidente de ese sector, Diego Andrango, dijo que todos los días se reportaban robos y asaltos. Con la nueva tecnología, la delincuencia se ha alejado del barrio.

Fernando Santacruz, presidente de la Cámara de Seguridad Privada del Ecuador (Casepec), que representa a 82 empresas en el país, indica que frente a la inseguridad que se vive en la capital, la gente opta cada vez más por usar dispositivos electrónicos modernos.

La última cifra que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) señala que 66 empresas dedicadas a la venta de sistemas electrónicos de seguridad, como alarmas contra robos o incendios, registraron ingresos por USD 12,8 millones en el 2019. Asimismo, la comercialización al por mayor de equipos como cámaras, pantallas, sensores, entre otros, alcanzó los USD 114 millones el mismo año.

Santacruz advierte que hoy la cifra es mayor y explica que la masiva adquisición de equipos se debe a que el Estado no tiene capacidad suficiente para garantizar seguridad y la gente busca cuidarse.

Datos de la Cámara de Comercio de Quito refieren que 10 000 de sus miembros forman parte del Plan Socio Protegido, que funciona con botones de pánico registrados en los celulares. Lo que más se utiliza son aplicaciones remotas, circuitos cerrados de televisión y alarmas comunitarias.

El general Alain Luna, comandante policial del Distrito, asegura que los delitos se han reducido en la capital si se compara el 2019 con el 2021. No hacen un comparativo con el 2020, debido a que el confinamiento por el covid-19 hizo que se reportaran menos casos.

Dice que las nuevas tecnologías que se implementan en los barrios ayudan a los 5 564 policías que pertenecen al Distrito Metropolitano, y que se distribuyen en 284 UPC. Han existido casos en que las grabaciones de las cámaras se han utilizado para identificar a quienes delinquen, y con los sistemas cerrados se impide el paso de desconocidos a los conjuntos residenciales.

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