Un hasta pronto para el formador de periodistas económicos de Ecuador

César Augusto Sosa moderó el III Foro Agenda Empresarial organizado por Líderes. Foto: Archivo / El Comercio

Escuchando música y la voz suave y cálida de su esposa Verónica Espíndola se despidió el pasado sábado César Augusto Sosa del mundo terrenal; ese lugar donde, con su carisma y amplia sonrisa, hizo muchísimos amigos y se ganó la admiración de decenas de personas, sobre todo de aquellas que pisaron la Redacción de Diario EL COMERCIO.

Allí fue periodista, editor de economía, una fuente sensible, que él manejaba al derecho y al revés porque se vinculó a su segundo hogar tras graduarse de economista en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Dejó huella por su don de gente, su amor por el oficio y el deporte; siempre fue empático. Era un hombre extremadamente amable, delicado, alegre. En su lugar de trabajo -donde permaneció más de 25 años- solo una vez lo vieron enojado. “Pero lo manejó muy bien. Poseía una serenidad y calma impresionante”, recuerda Carlos Rojas Araujo, su excompañero.

César Augusto amaba el deporte. A inicios de mayo participó en el Oceanman Manta. Nadó cinco kilómetros.

Este periodista -experto en Política- destaca aquello, pero también afirma que “era uno de los periodistas más coherentes que tenía el país”. No era un periodista improvisado. “Su mayor legado fue el reconocimiento de la importancia de la empresa privada en el desarrollo económico del país”.

Junto a César Augusto sus pupilos se sentían seguros. “Me enseñó a leer datos y contratos”, dice Alberto Araujo, quien laboró bajo la guía de su “maestro” entre 2009 y 2016; manejaba temas energéticos.

Las correcciones, porque casi siempre hay que ajustar las notas, las gestionó siempre “en el marco del respeto. No se exaltaba”. Le gustaba que los textos quedaran “redondos”, sin un cabo suelto.

Araujo también recuerda a su guía como un hombre muy alegre, ingenioso, generoso. En su vivienda realizaron un par de reuniones en fin de año. Todos, también César Augusto, se disfrazaban.

La vida a su lado era una verdadera fiesta, de esas que transmiten paz y llenan el corazón.

El editor (último de la derecha) recibió en el 2010 un premio en el concurso de periodismo Jorge Mantilla Ortega.

Así llegó a EL COMERCIO

Empecemos por esa casualidad. Estaba por terminar su carrera de Economía y quería hacer su tesis.

Un 16 de diciembre de 1996 pisó por primera vez una sala de redacción de periodismo y se quedó. Ha permanecido por más de 25 años y en los dos últimos meses hizo una pausa por su delicada salud.

En la década de los 90, convulsionada e inestable, un profesor suyo le comentó que EL COMERCIO necesitaba economistas para que escribieran en el Diario.

César Augusto llegó en ese grupo de jóvenes de la PUCE. Hernán Ramos, también economista salido de esa universidad y exdirector general del Diario, había solicitado al decano que le recomendara a los mejores. El COMERCIO se renovaba y llevaba adelante un proceso acelerado de reestructura de la Redacción. La sección económica era una de las prioridades.

Los cambios comenzaron con esa sección, pero eso implicaba tener periodistas que pudieran manejar los temas y la información. No era muy común que se interesaran y -a ratos- inclusive había cierto prejuicio, porque se pensaba de entrada que eran temas difíciles y que -además- era un lenguaje distinto. Ese joven economista tenía claros esos conceptos y términos técnicos a los que saben recurrir los economistas para explicar qué mismo pasa con la inflación, la hiperinflación… y un extenso contenido de términos extraños y complejos de entender para los periodistas.

Quito, veraniega y soleada en una tarde de mediados de julio. César Augusto va soltando sus retazos de vida, la del economista que se convirtió en periodista y -sin exagerar- en el formador de la mayoría de los periodistas económicos que tiene este país.

Tuvo claro que la lectura formó su pluma periodística y que su preparación académica le otorgaba los datos, números y cifras para explicar esta ciencia social, a través del periodismo. En sus inicios fue un reportero de temas energéticos.

En Petroecuador lo llamaban César Augusto ‘Sote’, porque era el primero en enterarse de las roturas del oleoducto.
Este economista también mostró su otra faceta: el atleta, nadador del lago San Pablo y del mar de Manta, seguidor de la NBA y fan del ‘Rey’ Lebron James.

Despedida

La misa de cuerpo presente será este 1 de agosto, a las 15:00, en Monteolivo, en el norte de Quito. Después será el entierro. El 31 de julio de 2022, en cambio, fue el velorio. Familiares, amigos y compañeros acudieron al lugar para despedirlo y agradecerle por las huellas que dejó en cada uno. ¡Hasta pronto, César!

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