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La Ruta a Pasa encierra naturaleza, trekking y el ascenso al Casahuala

El páramo de Pasa y al fondo el volcán Casahuala, uno de los atractivos preferidos por los turistas que visitan esa ruta. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO

La pintura mural en los tumbados, pequeñas ventanas, corredores estrechos y solariegos y balcones de madera guardan la historia de la parroquia Pasa, en Ambato. Las antiguas casas, que datan del siglo XIX, constituyen el principal atractivo de este pueblo, que parece haberse detenido en el tiempo. 

El turista riobambeño Julio Paredes valora la belleza de las construcciones y la tranquilidad que siente en cada paso que da por las estrechas calles del pueblo, adoquinadas en piedra.

Pasa tiene 96 construcciones patrimoniales, declaradas por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), que guardan una rica arquitectura autóctona por el uso de materiales andinos como el tapial, la teja, el bahareque y carrizo. 

La laguna de Siquíbulo es otro de los sitios turísticos de interés que presenta esta parroquia localizada al sur de Ambato. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO
La laguna de Siquíbulo es otro de los sitios turísticos de interés que presenta esta parroquia localizada al sur de Ambato. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO

Recorrerlas es parte de la ruta que ofrece el área de Turismo de la Junta Parroquial, el Municipio local y la Prefectura. La promoción está a cargo de Jaime Pacha, presidente de la entidad y quien busca potenciar el turismo en este poblado de 8 000 habitantes. 

Pacha cuenta que los visitantes tienen un abanico de opciones que se pueden desarrollar en Pasa en uno y dos días. Se inicia por apreciar la belleza de las casas patrimoniales; visitar los talleres artesanales de confección de camisas; recorrer el museo, la iglesia tallada en piedra o trasladarse en un vehículo hasta el bosque de polylepis.

Las personas más aventureras pueden ascender al volcán Casahuala y disfrutar de los coloridos paisajes que lo rodean. 

En el parque central sobresale la pileta. En el fondo se ve la iglesia parroquial, edificada en piedra, con su gran cúpula. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO
En el parque central sobresale la pileta. En el fondo se ve la iglesia parroquial, edificada en piedra, con su gran cúpula. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO

De retorno es posible conocer a los habitantes de la comunidad de Tiliví, que ofertan sus artesanías elaboradas con totora, las shigras tejidas en cabuya o degustar el plato típico de esta parte de la Serranía: cuy acompañado con papas y zarza (salsa de maní), que ofrece la Hostería Casahuala Lodge

Visita al museo parroquial

El museo de la parroquia funciona en una construcción que data de 1840 y fue restaurada hace 20 años por el Municipio. En sus cuatro salas bien distribuidas se exhibe la arqueología, la etnografía, los tejidos como shigras y costales, en donde se almacenaban la cebada o el maíz. Están elaboradas con hilo de cabuya y tejidas a mano por las mujeres de las comunidades.

Desde el barrio Miraflores hay que recorrer la antigua vía Flores, pasando por el complejo de Aguaján. En la Y hay que curvar a la derecha. El viaje toma unos 30 minutos en bus. A lo lejos se avizora el hermoso paisaje que rodea a esta parroquia, enclavada en medio de las montañas.

A primera vista sobresale la antigua iglesia Matriz, edificada con piedra tallada. Sus imponentes torres y una gigante cúpula hacen de esta construcción una de las más importantes del cantón Ambato. Sus grandes pilastras y arcos de medio punto son únicas en esta edificación patrimonial. 

El Museo es uno de los lugares donde se guardan instrumentos musicales y la cerámica de los antiguos pobladores. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO
El Museo es uno de los lugares donde se guardan instrumentos musicales y la cerámica de los antiguos pobladores. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO

Confección de camisas

Pasa, además de ser una parroquia con una riqueza arquitectónica única, en cada una de sus viviendas funciona un taller donde se confeccionan camisas. El turista conoce de cerca cómo se elabora esta prenda y, si le gusta, puede comprarla a precio de fábrica.  

Esta tradición la mantiene intacta Edwin Ocaña. Dice que sus camisas las comercializa en todo el país y en el pueblo esta actividad artesanal es una tradición que sobrepasa los 100 años.  

Más de 20 talleres, entre grandes y pequeños, funcionan en el centro  del poblado y en dos de sus comunidades. La Asociación Casahuala, que aglutina a 13 confeccionistas, produce y vende a los turistas que llegan al pueblo. Juan Ulloa, dirigente de la organización, elabora camisas bajo la marca Paseño. Dice que el cliente escoge el modelo, el diseño y el color o también se hacen sobre medida. “La camisa de Pasa tiene un prestigio ganado en el mercado, por la buena calidad del producto”, cuenta convencido.

El artesano Edwin Ocaña es uno de los confeccionistas de camisas, una de las principales actividades de los habitantes. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO
El artesano Edwin Ocaña es uno de los confeccionistas de camisas, una de las principales actividades de los habitantes. Fotos: cortesía, Raúl Díaz y Modesto Moreta / EL COMERCIO

El bosque de polylepis y el Casahuala

El recorrido continúa con dirección a los páramos del Casahuala. Se transita por una vía de tierra en un vehículo todoterreno. Mientras se avanza se arriba a la primera parada, que es obligatoria, para conocer el bosque de polylepis.

La tierra húmeda, producto de las fuertes lluvias de los últimos días, impide pisar firme en el inmenso bosque. En esta gigante reserva de agua, a 15 kilómetros de Ambato, crecen silenciosamente infinidades de insectos, aves, anfibios, mamíferos y diminutas especies de plantas. 

Es también un reducto de venados, zorros, lobos de páramo, conejos. También de plantas medicinales, como la chuquiragua y el sulfo, comenta Jaime Pacha, presidente de la Junta Parroquial.

Asegura que los frondosos árboles de polylepis tienen entre 100 y 200 años. Este bosque está localizado en la zona de amortiguamiento del volcán Casahuala, es el inicio del ascenso a esta montaña de roca, donde se puede practicar trekking y escalada deportiva, pero con el acompañamiento de los guías expertos de esa localidad.