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Con mi padre compartimos juntos la cena de Navidad en el 2019. Celebramos con la casa llena de familiares y amigos cercanos’, cuenta Lorena Andrade evocando la última reunión con toda su familia. Todo esto fue antes de que la pandemia del covid-19 afectara la vida social de los ecuatorianos.
Recuerda que fue complicado porque las reuniones y cenas entre familiares, amigos y compañeros de trabajo quedaron canceladas debido a las restricciones impuestas para luchar contra la propagación del virus. De la noche a la
mañana se cerraron restaurantes, hoteles, empresas y más locales.
Para la empresaria y administradora del Hotel Boutique Rocka Plaza, ubicado en el centro de Ambato, fue una situación complicada durante estos dos años. Sin embargo, lograron sortear estos obstáculos con la implantación de un nuevo servicio: la entrega a domicilio.
Esto fue un punto importante para mantenerse a flote. Para el sector de los restaurantes, diciembre es un mes importante. En 2022, la gente comenzó a vivir momentos de alegría, amor, en unión familiar y fortalecer los
lazos de amistad en esta fecha.
“Dos años antes vivimos una etapa triste porque muchos perdimos a nuestros seres queridos y amigos. Ahora estamos recuperando la vida social y familiar”, cuenta Andrade mientras prepara una nueva reunión con su familia. Esta vez lo harán sin su padre, quien falleció el año pasado infectado por el coronavirus. Será un momento para recordar a su progenitor y saborear el pavo con la receta de su madre.
Un ambiente festivo se vive en el restaurante Cafetería Sebastian’s. Las reservaciones para las cenas navideñas estuvieron copadas hasta el 24 de diciembre. Su propietario, Antonio Vaca, está convencido de que hay una reactivación económica.
Los 11 colaboradores del área de Cobranzas de la Industria Indupac, en Ambato, decidieron compartir en una cena. El miércoles 21, a las 21:00, arribaron a ese lugar.
Los comensales comenzaron a llegar poco a poco. Abrazos, saludos y fotografías no faltaron. Eso emocionó a Gisela Villegas, integrante del grupo. Afirma que hay alegría porque volvieron a compartir en forma presencial entre compañeros y amigos.
En la familia de Salomé Marín, propietaria del Gran Hotel Napoleón, hay nostalgia porque en estas fiestas pasará en su vivienda con 20 de sus integrantes más cercanos para disfrutar de un pavo relleno y un postre especial y tradicional
de la casa, luego de dos años.
“Es la receta original que todas las mujeres preparamos solo en esta fecha especial. Mi madre es el núcleo importante de la familia y por eso todos debemos valorar la vida y a quienes están cerca”.
En los dos años anteriores, la asistencia a la cena fue mínima por el temor a los contagios, especialmente de personas adultas, niños o de un familiar que sufría de alguna enfermedad. Cuenta que asistirá a la Misa del gallo y recorrerá
sectores como La Merced y La Floresta, entregando presentes.
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