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Los temblores en Ecuador son comunes. Por ejemplo, entre el lunes 16 y este miércoles 18 de junio de 2025, el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG) reportó siete sismos, incluidas réplicas.
El temblor de mayor magnitud en los últimos días fue el registrado la noche del lunes 16 de junio, a unos 40,89 kilómetros del Tena, en la provincia amazónica de Napo.
A las 21:46, el IG recibió la alerta de este temblor de magnitud 4.8, que tuvo una profundidad de 17 kilómetros.
Si bien el movimiento telúrico no causó daños, sí fue sentido como fuerte por la ciudadanía en varios sectores, entre ellos Quito.
Pero, ¿por qué los sismos son comunes en el país?, te lo contamos en esta nota.
Según el Instituto Geofísico, los sismos son causados por la interacción propia que tienen las placas tectónicas. Esto hace que el suelo vibre mientras libera energía en la corteza terrestre.
El proceso se inicia cuando las placas acumulan energía durante años. Al liberarse, provocan ondas sísmicas que sacuden la superficie.
Según el Instituto Geofísico, la mayoría de los sismos en Ecuador provienen de fallas tectónicas, donde las rocas se desplazan abruptamente. Otras causas incluyen actividad volcánica o, en casos raros, impactos de meteoritos. La colisión entre la placa Nazca y la placa Sudamericana es el principal desencadenante en el país.
Es decir, los temblores sacuden Ecuador con regularidad debido a su ubicación en una región de alta actividad geológica.
El país se encuentra en el Cinturón de Fuego, una zona donde convergen varias placas tectónicas. Esta interacción genera sismos de diferentes magnitudes, desde imperceptibles hasta destructivos.
Ecuador se sitúa en una zona de colisión tectónica, donde la placa Nazca se desliza bajo la placa Sudamericana. Este movimiento genera tensiones en las fallas tectónicas, que al romperse producen temblores.
Los deslizamientos debajo de otras placas frente a la costa ecuatoriana y las fallas internas en el continente explican la recurrencia de estos eventos, según el Instituto Geofísico.
Además, el país alberga volcanes activos que también contribuyen a la actividad sísmica. La combinación de estos factores convierte a Ecuador en un territorio de alta vulnerabilidad.
Los sismos se detectan con instrumentos como sismómetros y acelerómetros, que registran el movimiento del suelo.
Un sismómetro mide la inercia de una masa suspendida, generando un sismograma que muestra las ondas sísmicas. Estos dispositivos, operados por el Instituto Geofísico, captan con precisión el inicio y fin de un temblor.
Para ello se usa como parámetros la magnitud y la intensidad. La magnitud cuantifica la energía liberada en el epicentro. En cambio, la intensidad evalúa los daños en un lugar específico, variando según la distancia al epicentro y las condiciones locales.
Por ejemplo, un sismo de magnitud 6 puede tener intensidades diferentes en Quito o Guayaquil.
En el país, el encargado de monitorear el comportamiento sísmico es el Instituto Geofísico. A través de su Centro Terras, utiliza la Red Nacional de sismógrafos y acelerógrafos, con estaciones distribuidas en todo Ecuador. Los datos se procesan en tiempo real para emitir alertas e informes.