
Los terremotos pueden ocurrir sin previo aviso. Por eso, conocer qué hacer antes, durante y después de un movimiento telúrico puede ayudar a reducir riesgos y proteger a la familia.
El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil recomienda mantener la calma y seguir medidas de prevención y respuesta ante una emergencia.
Ante un terremoto, lo primero es mantener la calma. Respirar lenta y profundamente, hablar con una voz firme y tranquila y evitar la difusión de rumores son algunas de las recomendaciones.
También es importante proteger y tranquilizar a niños, adultos mayores y otras personas vulnerables.
Si estás dentro de una casa o edificio, sigue estas medidas:
Si estás en la calle:
Ecuador es un país con alta actividad sísmica debido a su ubicación en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. En esta zona interactúan varias placas tectónicas y se producen procesos como la subducción, que pueden generar terremotos.
Por ello, la preparación comienza antes de que ocurra una emergencia.
En el hogar:
Con la familia:
También es importante conversar con los niños sobre qué hacer durante un terremoto. Explicarles que sentir miedo es una reacción normal y brindarles información clara puede ayudar a reducir la ansiedad durante una emergencia.
Para mantenerse informado, consulta únicamente fuentes oficiales, como el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional y los organismos de emergencia.
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Una mochila de emergencia debe estar preparada y en un lugar de fácil acceso. Entre los elementos básicos se recomienda incluir:
La mochila debe adaptarse a las necesidades de cada familia. También pueden incluirse medicamentos de uso habitual y artículos específicos para niños, adultos mayores o personas con discapacidad.
Cuando termine el movimiento, revisa cuidadosamente el entorno y evita exponerte a nuevos peligros.
Además, recuerda que las réplicas pueden ocurrir después de un terremoto. Por eso, es importante mantenerse alerta y evitar ingresar a estructuras que hayan quedado afectadas.
Después de un terremoto es normal sentir miedo, tristeza, nervios o ansiedad. Estas reacciones pueden aparecer incluso después de que haya terminado la emergencia.
Hablar con familiares o personas de confianza, escuchar y acompañar a quienes estén afectados y retomar progresivamente las actividades cotidianas puede ayudar.
Si el malestar emocional persiste o interfiere con la vida diaria, busca apoyo profesional.