¿Qué hacer antes, durante y después de un terremoto? Estas son las recomendaciones

El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil recomienda mantener la calma y seguir medidas de prevención y respuesta ante una emergencia.

Mujer conducía camión en Tulcán con paquetes de cocaína denominados 'Messi' y 'Haaland'

Los terremotos pueden ocurrir sin previo aviso. Por eso, conocer qué hacer antes, durante y después de un movimiento telúrico puede ayudar a reducir riesgos y proteger a la familia.

El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil recomienda mantener la calma y seguir medidas de prevención y respuesta ante una emergencia.

Durante un terremoto: mantén la calma

Ante un terremoto, lo primero es mantener la calma. Respirar lenta y profundamente, hablar con una voz firme y tranquila y evitar la difusión de rumores son algunas de las recomendaciones.

También es importante proteger y tranquilizar a niños, adultos mayores y otras personas vulnerables.

Si estás dentro de una casa o edificio, sigue estas medidas:

  • Agáchate, cúbrete debajo de una mesa resistente y sujétate.
  • Aléjate de ventanas y objetos que puedan caer.
  • No utilices ascensores.
  • No corras hacia las escaleras mientras ocurre el movimiento.

Si estás en la calle:

  • Aléjate de edificios y otras estructuras que puedan desprender objetos.
  • Evita postes y cables eléctricos.
  • Aléjate de árboles.
  • Busca un espacio abierto y permanece allí hasta que termine el movimiento.

¿Cómo prepararse antes de un terremoto?

Ecuador es un país con alta actividad sísmica debido a su ubicación en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. En esta zona interactúan varias placas tectónicas y se producen procesos como la subducción, que pueden generar terremotos.

Por ello, la preparación comienza antes de que ocurra una emergencia.

En el hogar:

  • Identifica las zonas más seguras de la vivienda.
  • Fija muebles, estanterías y objetos pesados a las paredes.
  • Revisa periódicamente las instalaciones de gas, agua y electricidad.

Con la familia:

  • Elabora un plan de emergencia y evacuación.
  • Define un punto de encuentro.
  • Realiza simulacros.
  • Prepara una mochila de emergencia.

También es importante conversar con los niños sobre qué hacer durante un terremoto. Explicarles que sentir miedo es una reacción normal y brindarles información clara puede ayudar a reducir la ansiedad durante una emergencia.

Para mantenerse informado, consulta únicamente fuentes oficiales, como el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional y los organismos de emergencia.

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¿Qué debe tener una mochila de emergencia?

Una mochila de emergencia debe estar preparada y en un lugar de fácil acceso. Entre los elementos básicos se recomienda incluir:

  • Agua.
  • Alimentos no perecibles.
  • Botiquín de primeros auxilios.
  • Linterna.
  • Radio.
  • Documentos importantes, como cédula, pasaporte o carnet de discapacidad, cuando corresponda.

La mochila debe adaptarse a las necesidades de cada familia. También pueden incluirse medicamentos de uso habitual y artículos específicos para niños, adultos mayores o personas con discapacidad.

¿Qué hacer después de un terremoto?

Cuando termine el movimiento, revisa cuidadosamente el entorno y evita exponerte a nuevos peligros.

  • Verifica si hay personas heridas y brinda ayuda dentro de tus posibilidades.
  • Evalúa los daños de la vivienda.
  • No ingreses a edificios que presenten daños estructurales.
  • Si detectas fugas de gas, agua o problemas eléctricos, aléjate y repórtalos a las autoridades.
  • Mantente atento a las indicaciones de los organismos oficiales.

Además, recuerda que las réplicas pueden ocurrir después de un terremoto. Por eso, es importante mantenerse alerta y evitar ingresar a estructuras que hayan quedado afectadas.

Cuida también tu salud emocional

Después de un terremoto es normal sentir miedo, tristeza, nervios o ansiedad. Estas reacciones pueden aparecer incluso después de que haya terminado la emergencia.

Hablar con familiares o personas de confianza, escuchar y acompañar a quienes estén afectados y retomar progresivamente las actividades cotidianas puede ayudar.

Si el malestar emocional persiste o interfiere con la vida diaria, busca apoyo profesional.

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