¿Por qué cuesta 21 000 dólares al año cuidar a un oso andino?

Dos cachorros de oso andino se separaron de su madre y ahora esperan por ella en Wiwa Quito.

Desde esta sala de la Agencia Meteorológica de Japón, en Tokio, se monitorea los sismos y terremotos, como el ocurrido hoy el país asiático.

Cuando un cachorro de oso andino llega a un centro de rescate, la atención no termina con la emergencia. Comienza un proceso de años que incluye alimentación especializada, veterinarios, especialistas en comportamiento y cuidadores que deben acompañar al animal todos los días.

Los dos cachorros encontrados en Papallacta el miércoles 5 de agosto de 2026 atraviesan justamente esa etapa crítica. Tienen aproximadamente seis semanas y requieren cuidados similares a los de un bebé: varias tomas de leche al día, vigilancia permanente y una dieta que irá cambiando conforme avance su desarrollo.

En el Wiwa Quito: Parque Refugio de Animales Silvestres ya conocen de cerca las exigencias de este proceso.

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Una bolsa de fórmula puede costar 200 dólares

Martín Bustamante, director de Wiwa Quito-Parque Refugio de Animales Silvestres, explica que los cachorros pequeños necesitan entre siete y ocho tomas de leche al día, aproximadamente cada tres horas.

La institución utiliza una fórmula especializada que debe ser importada. Cada bolsa cuesta alrededor de 200 dólares y dura entre dos y tres semanas, dependiendo del consumo.

Con el crecimiento se incorporan nuevas fuentes de proteína. El oso andino es omnívoro y su alimentación incluye principalmente vegetales, azúcares y carbohidratos, además de proteína animal.

Pero la alimentación es apenas una parte del presupuesto.

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Mantener un oso cuesta cerca de 21 000 dólares al año

Una estimación realizada por Wiwa durante la pandemia calculó que mantener un oso adulto bajo cuidado profesional representa alrededor de 21 000 dólares al año.

El valor incluye alimentación y cuidados, pero Bustamante advierte que existe un componente que suele pasar desapercibido: el trabajo especializado.

Un oso en rehabilitación necesita seguimiento veterinario, evaluación permanente de su comportamiento y cuidadores que estén pendientes de su estado todos los días.

Los llamados zoocuidadores alimentan a los animales, limpian los espacios y observan señales que pueden revelar cambios en su salud: las características de las heces, alteraciones de color, presencia de sangre, vómito o cualquier modificación en su comportamiento.

Por eso, el costo de mantener a un oso no depende únicamente de cuánto come. La atención profesional constituye una parte fundamental del presupuesto.

Los primeros meses son los más exigentes

Los cachorros de Papallacta tienen una edad estimada de seis semanas. En esta etapa, el cuidado es particularmente intensivo.

Mientras más pequeños son, mayores son sus necesidades. El equipo debe garantizar la alimentación, los suplementos y el seguimiento médico adecuado para que continúen creciendo sin la madre.

Pero hay otro problema: el desarrollo de un oso no depende solo de crecer físicamente.

Los cachorros necesitan aprender de su madre cómo desplazarse, buscar alimento, reconocer amenazas y comportarse en el medio natural. Cuando son separados demasiado pronto, ese aprendizaje se interrumpe.

Por eso, una rehabilitación exitosa no consiste simplemente en alimentar al animal hasta que alcance la edad adulta.

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Rehabilitarlo puede tomar hasta cuatro años

Si los dos cachorros de Papallacta no logran reencontrarse con su madre y posteriormente se aprueba un proceso de rehabilitación y liberación, el trabajo podría extenderse entre tres años y medio y cuatro años.

Andrés Laguna, biólogo especializado en manejo y conservación de grandes mamíferos silvestres y técnico de la Jefatura de Patrimonio Natural de la Prefectura de Imbabura, explica que no se recomienda liberar a estos animales cuando todavía son juveniles.

Existe, entre otros riesgos, la posibilidad de que sean atacados por otros osos. Por eso, antes de una eventual liberación se debe identificar un sitio con hábitat adecuado, alimento, refugio y condiciones que permitan su supervivencia.

Además, la rehabilitación debe prepararlos para vivir nuevamente sin asistencia humana.

La experiencia de Sisa, Chuquiragua y Puya

Wiwa ya atraviesa un proceso similar con tres osas.

Sisa fue rescatada en agosto de 2024 en Angamarca, Cotopaxi, después de ser encontrada encadenada dentro de una vivienda. Llegó en noviembre de ese año, con cuatro meses de edad y un desarrollo inferior al esperado.

Chuquiragua fue rescatada en marzo de 2025, cuando tenía apenas cinco semanas. Había sido localizada en Ambuquí, Imbabura, tras una alerta relacionada con su supuesta orfandad y el riesgo de ataques de perros.

Puya llegó en septiembre de 2025, después de ser perseguida por perros cerca del Área de Protección Hídrica Cerro Las Puntas y posteriormente encontrada en una vivienda de Ascázubi.

Las tres presentaban diferentes problemas asociados a la separación temprana, la desnutrición o el contacto con humanos.

El costo no termina con la alimentación

Bustamante explica que el refugio depende en buena medida de los ingresos generados por sus visitantes y de las donaciones ciudadanas. No existe una asignación estatal que cubra de manera permanente estos gastos, pese a que se trata de animales que forman parte de la biodiversidad del país.

El mantenimiento de los dos cachorros de Papallacta, en caso de que permanezcan bajo cuidado humano, se sumaría entonces a una responsabilidad que puede extenderse durante años.

Y existe una razón adicional para intentar evitar ese escenario.

Para Laguna, si existe una posibilidad real de encontrar a la madre, reunirla con sus crías sería no solo la mejor opción para los animales, sino también la más adecuada desde el punto de vista de conservación.

Un oso que crece con su madre aprende a ser oso. Esa enseñanza no se puede reemplazar fácilmente con alimentación, infraestructura o cuidados humanos.

Por eso, mientras continúe la búsqueda en Papallacta, el cálculo más importante no está todavía en dólares. Está en las horas que quedan para encontrar a la madre.


Osos andinos en Ecuador; preguntas frecuentes

❓ ¿Cuánto cuesta mantener a un oso andino bajo cuidado profesional durante un año?

Alrededor de USD 21 000 al año por cada oso adulto. La estimación de Wiwa Quito incluye alimentación y cuidados. El presupuesto también contempla el trabajo de veterinarios, especialistas en comportamiento y zoocuidadores, que supervisan diariamente la salud y conducta del animal.

❓ ¿Cuánto cuesta la fórmula que toman los cachorros de oso andino?

Una bolsa de fórmula especializada cuesta aproximadamente USD 200 y dura entre dos y tres semanas. Los cachorros de Papallacta, de unas seis semanas, necesitan entre siete y ocho tomas de leche al día, aproximadamente cada tres horas. La fórmula utilizada por Wiwa es importada.

❓ ¿Cuánto tiempo puede durar la rehabilitación de un oso andino antes de ser liberado?

El proceso puede durar entre tres años y medio y cuatro años. Un oso no debe ser liberado apenas alcanza la edad adulta. Durante la rehabilitación debe aprender a desenvolverse sin humanos y prepararse para encontrar alimento, refugio y enfrentar amenazas en su hábitat natural.

❓ ¿Por qué los cachorros de oso andino necesitan aprender de su madre?

Porque la madre les enseña habilidades esenciales para sobrevivir en la naturaleza. Los cachorros aprenden de ella a desplazarse, buscar alimento, reconocer amenazas y comportarse frente a otros animales. La alimentación y el cuidado humano pueden mantenerlos vivos, pero no reemplazan fácilmente ese aprendizaje.

❓ ¿Quién paga el cuidado de los osos andinos rescatados en Ecuador?

En el caso de Wiwa Quito, una parte importante de los gastos se cubre con ingresos de visitantes y donaciones ciudadanas. El refugio señala que no existe una asignación estatal permanente que cubra estos costos. Por eso, mantener a un oso bajo cuidado humano implica una responsabilidad económica que puede extenderse durante varios años.