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Ecuador tuvo nueve erupciones en los últimos cinco años

El 5 de noviembre pasado se registró actividad en el Reventador. Ese mes hubo afectaciones en localidades de Sucumbíos, por la cenizas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

El volcán Wolf, en el cantón Isabela, es el pico más alto de las islas Galápagos, con 1 707 metros de altura. El pasado viernes 7 de enero de 2022 entró en un proceso eruptivo que, hasta ayer, se mantenía. Las autoridades monitorean la actividad para evitar posibles afectaciones en la flora y la fauna.

La actividad volcánica no ha sido ajena a la realidad ecuatoriana. Según la Secretaría de Gestión de Riesgos, entre enero de 2017 y enero de 2022 se han registrado nueve procesos eruptivos. Los volcanes Sangay (continental) y Fernandina, Sierra Negra y Wolf (Galápagos) han sido los protagonistas.

Por esos eventos, el año pasado hubo 288 emergencias en las provincias de Bolívar, Chimborazo, Cotopaxi, Cañar, Guayas, Los Ríos, Morona Santiago, Napo, Santa Elena y Sucumbíos. Se perdieron cultivos; hay personas damnificadas y viviendas destruidas.

Existen procesos eruptivos previos que aún se mantienen. Ese es el caso del volcán Reventador, en Napo, que se encuentra activo desde el año 2002. En octubre pasado generó temor en Shushufindi, por la caída de ceniza.

Las alarmas, en este nuevo año, fueron encendidas por Wolf. No entraba en erupción desde el 25 de mayo de 2015, día en que expulsó lava tras 33 años dormido. El ministro de Ambiente, Gustavo Manrique, realizó un sobrevuelo por la zona y confirmó ayer que la actividad se mantiene. Los flujos de lava se ubican a menos de 5 km de la costa, hacia el lado este de la isla.

“La dirección que han tomado los flujos de lava y el desarrollo general de la erupción, nos permite señalar que la población de iguanas rosadas, se mantiene fuera de peligro”, señaló.

El magma ha recorrido unos 15 km desde el inicio de la actividad. Se ha desplazado por antiguos campos de lava de erupciones anteriores y sobre la vegetación en la que predominaban bosques de palosanto, chala, romerillo y otras especies de flora nativa y endémica.

“En la zona de impacto de la erupción existe muy poca fauna emblemática; sin embargo, las especies han evolucionado con estos procesos naturales que son parte de la dinámica normal de los ecosistemas en Galápagos. Las poblaciones de iguanas, tortugas y aves se hallan al norte del volcán, donde históricamente se ha registrado
menor actividad volcánica”, dijo Danny Rueda, director del Parque Nacional Galápagos (PNG).

Según Gestión de Riesgos, no afecta a población humana, pues el Wolf no está en una zona habitada.

En el continente, el volcán Sangay mantiene en vilo a sus zonas aledañas. Su actividad comenzó en marzo de 2019. Solo el año pasado afectó a 520 419 personas y a 196 703 hectáreas de cultivos.

El mes pasado, el Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional informó de un enjambre de sismos en ese volcán, en la Cordillera Real (Morona Santiago).

Según ese ente, el número de esos movimientos ha ido en aumento, desde 32 eventos por hora a 60. Por la magnitud, fueron registrados por las estaciones regionales de Puyo y Bulb (Tungurahua).

Cinco de las últimas se dieron en noviembre. La ceniza alcanzó los cantones de Riobamba y Guamote, en Chimborazo. En abril, en cambio, los residuos llegaron a provincias de la Costa, como Guayas, Los Ríos y Santa Elena.

La Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil alertó a la ciudadanía sobre la importancia del uso de mascarillas para evitar afectaciones en la salud. También se recomendó la correcta limpieza de ese material volcánico.

El aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en el norte de la urbe porteña, cerró momentáneamente sus operaciones ante la abundante caída de ceniza.

El lunes, el IG alertó sobre una posible erupción del volcán Fernandina, tras registrar un sismo de magnitud 2.8 grados a 8 km de profundidad.En la sesión permanente del Comité de Operaciones de Emergencias de Galápagos se resolvió exhortar al IG, a la Dirección del PNG y al Consejo de Gobierno de Régimen Especial para que se renueven los convenios de cooperación.