Dos pichones de cóndor andino serán rastreados en sus primeros vuelos por los Andes

La Fundación Cóndor Andino informó sobre la instalación de transmisores y microchips para monitorearlos.

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A dos pichones de cóndor andino se les instaló transmisores satelitales, microchips y bandas alares para estudiar sus movimientos, dispersión juvenil y supervivencia a largo plazo. Esto ocurrió en Pichincha y fue implementado por la Fundación Cóndor Andino Ecuador.

Los pichones llevan como nombre Garúa y Chasky; y tienen una edad aproximada de 5 meses de edad. Pertenecen a la especie Vultur gryphus.

La importancia de los rastreadores satelitales

Garúa y Chasky nacieron en libertad en dos sitios reproductivos de la provincia de Pichincha. Las especies fueron equipados con transmisores satelitales, microchips de identificación y bandas alares.

La fundación explica en un comunicado que su seguimiento permitirá documentar una etapa particularmente relevante de su desarrollo: la transición desde el sitio de reproducción hacia sus primeros desplazamientos y el posterior proceso de dispersión juvenil.

El monitoreo de las especies forma parte del Proyecto de Investigación y Conservación del
Cóndor Andino en Ecuador, y permitirá generar información científica de largo plazo sobre reproducción, movimientos, supervivencia y uso del territorio, y traducir este conocimiento en acciones de conservación.

“Esta información, complementada con observaciones y verificaciones de campo, contribuirá a comprender el uso de sitios de alimentación, descanso y otras áreas relevantes durante esta etapa de su vida”, explica la fundación en un comunicado.

La función de cada tecnología implementada

El transmisor permite seguir sus movimientos a distancia; la banda alar facilita su identificación visual en campo; y el microchip proporciona una identificación individual permanente.

“El marcaje de Garúa y Chasky representa la continuidad de un proceso de investigación
que comienza mucho antes de la colocación de un transmisor”, explica la fundación.

Seguimiento de pichones y sus nidos

El seguimiento de Garúa desde el 2017 ha permitido registrar seis pichones.; mientras que el seguimiento de Chasky desde el 2018, registra cinco especies. “El marcaje de ambos individuos permite ahora extender ese seguimiento más allá del nido y acompañar una nueva etapa de sus vidas en libertad”.

En esta nueva etapa, la fundación podrá -a través del monitoreo- acompañar sus primeros vuelos y desplazamientos por los Andes, comprender cómo utilizan el territorio y transformar esa información en conocimiento científico que contribuya a orientar acciones para la conservación del cóndor andino en Ecuador.

Preguntas claves sobre seguimientos de pichones

¿Quiénes son Garúa y Chasky y por qué fueron marcados con tecnología de monitoreo?
Garúa y Chasky son dos pichones de cóndor andino (Vultur gryphus), de aproximadamente cinco meses, nacidos en libertad en Pichincha. Fueron equipados para estudiar sus movimientos, dispersión juvenil y supervivencia.
El marcaje forma parte del Proyecto de Investigación y Conservación del Cóndor Andino en Ecuador, impulsado por la Fundación Cóndor Andino Ecuador.

¿Qué tecnologías se instalaron en los dos pichones de cóndor andino?
A Garúa y Chasky se les colocaron transmisores satelitales, microchips de identificación y bandas alares.
Cada tecnología cumple una función diferente: el transmisor permite conocer sus movimientos a distancia, la banda alar facilita su identificación visual y el microchip permite identificarlos de forma permanente.

¿Qué información permitirá conocer el seguimiento satelital de Garúa y Chasky?
El monitoreo permitirá conocer sus primeros desplazamientos, dispersión juvenil, uso del territorio y supervivencia a largo plazo.
La información también ayudará a identificar sitios de alimentación, descanso y otras áreas relevantes durante una etapa clave de su desarrollo, complementando los datos obtenidos mediante observaciones de campo.

¿Desde cuándo se realiza el seguimiento de Garúa y Chasky y qué se ha registrado?
El seguimiento de Garúa comenzó en 2017 y ha permitido registrar seis pichones, mientras que el de Chasky empezó en 2018 y registra cinco pichones.
Con la instalación de los dispositivos, el seguimiento podrá extenderse más allá de los nidos para acompañar los primeros vuelos y desplazamientos de ambos individuos por los Andes.

¿Cómo contribuirá el monitoreo de estos cóndores a su conservación en Ecuador?
Los datos obtenidos permitirán generar información científica de largo plazo sobre la reproducción, movimientos, supervivencia y uso del territorio del cóndor andino.
La Fundación Cóndor Andino Ecuador busca transformar esta información en conocimiento que ayude a orientar acciones de conservación y a comprender mejor las necesidades de esta especie en libertad.

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