31 de July de 2012 11:59

La comida en los bares escolares de Santo Domingo es nutritiva

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Los estudiantes deben hacer una larga fila para comprar en el bar de la Escuela República de Cuba, en el centro de Santo Domingo. Las profesoras los organizan. Cada uno recibe una porción de arroz con pollo y jugo de piña.

Pero no a todos los pequeños les gusta el menú. Unos prefieren guardar su dinero para comprar luego de clases una salchipapas con un vaso de gaseosa. “En mi casa como verduras. Por eso en la escuela busco otras cosas”, dice Daniel Jaramillo, de 9 años.

Desde el 15 de octubre de 2010 rige un Acuerdo Ministerial que controla el expendio de alimentos en bares escolares.

Las direcciones provinciales de Salud y Educación han llegado a consensos para capacitar a los 400 establecimientos que hay en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Este año se han realizado seis talleres teóricos y prácticos sobre nutrición para los administradores de los bares escolares.

Gonzalo Torres y Mariana Valdivieso, del bar del Colegio Alfredo Pareja, han participado en la capacitación. Para ellos, el trabajo de menús saludable se ha opacado por la presencia de vendedores informales en las calles.

“Nosotros debimos invertir para entregar un producto de calidad a los estudiantes y aun así nos controlan. Pero los vendedores ambulantes no tienen ningún tipo de vigilancia sanitaria”.

Irlanda Chávez, directora nutricional de la Dirección de Salud, aseguró que el Ministerio solo no puede vigilar los puestos de comidas en los exteriores de los establecimientos educativos, pero que es competencia del Municipio regular esas ventas.

Según Fabián Sotomayor, director de Control Territorial del Municipio, el 40% de los vendedores ambulantes tienen un permiso. Pero es “imposible” controlar al resto porque solo tiene nueve técnicos y alrededor de 100 policías municipales para hacer operativos en los 200 instituciones de su competencia, dice. “Cuando los rectores solicitan hacemos operativos en los planteles educativos”.

Blanca Jaramillo, directora de la Escuela Hortensia Vásquez, señaló que en la institución los comerciantes ambulantes también ofertan comida chatarra.

En la vereda, sin adoquinar, hay carretillas que sirven de mesa para colocar estufas con ollas que contienen aceite. Allí se fríen empanadas, plátanos y papas.

Cuando los vehículos pasan por el lugar el polvo de la calle se levanta y contamina la comida.

“Nuestra estrategia es impedir que las niñas salgan en hora de recreo del plantel. A la salida me paro en la puerta y no permito que compren comida chatarra”, comenta Jaramillo.

Para Engelberto Benavides, vicerrector del Colegio Alfredo Pareja, otro inconveniente es la dieta alimenticia que consumen los estudiantes fuera de la institución.

“En el colegio cumplimos con un 20% de la alimentación, pero en algunos hogares los jóvenes no se alimentan correctamente”.

Según la Dirección de Salud de Santo Domingo, seis de cada 10 niños y adolescentes tienen sobrepeso o anemia. “Los padres creen que si un niño es gordo está sano. Pero no siempre es así”, afirmó Irlanda Chávez.

Para una nutrición saludable se deben combinar porciones de vegetales, carnes, cereales y frutas en cada comida. Además los niños y adolescentes deben realizar 30 minutos de actividad física todos los días y tomar líquidos.

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