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17 casas dañadas por los fuertes vientos

La tarde del jueves el cielo en la comunidad Gezeche, de la parroquia Licto, en Riobamba, se tornó gris. Luisa María Herrera recuerda, con lágrimas, que de pronto todo se oscureció y se escuchó un fuerte estruendo.Esta población indígena está ubicada a 30 minutos del centro de Licto. El camino que conduce a la comunidad es de tierra y serpenteante. Está en la parte más alta de la colina Zaz.Ese día, a las 15:00, un huracán se formó en la parte alta de la montaña y arrasó con todo lo que estuvo a su alcance.Herrera, de 66 años, dice que nunca ocurrió esto en el pueblo. Cuenta que era como un árbol gigante, que cubría desde el suelo hasta el techo y destruía todo.Lo único que hizo fue resguardarse en la parte baja de su casa de ladrillo y bloque. Pero no pudo evitar que el techo de teja de su vivienda se destruyera con el viento en pedazos. Además, el zinc que cubría un baño recién construido voló. María Dolores Sanga también llora mientras mira sus cobijas y ropa mojadas por el aguacero y el granizo que cayó luego del huracán. Ella cuenta que estaba en sus chacras de maíz y cebada trabajando . Al ver el fenómeno corrió a su casa donde estaban sus tres pequeños de 8, 9 y 11 años. “Ellos lloraban sin parar. Y gritaban que el viento también, por poco, les lleva a ellos”.La casa de Sanga quedó sin techo y con más de una pared cuarteada. A pocos metros está la vivienda de Carlos Herrera. La casa era de bloque y cangahua. No soportó el ventarrón. Se cayeron sus cuatro paredes y su techo de lata desapareció con el viento.Su hermana, María de Jesús Herrera, y su madre trataban de rescatar el maíz que tenían ahí y varias de las posesiones de su hermano. El trabaja en otra provincia y no se enteró que perdió su casa.Desde la tarde del jueves la comuna trabaja en minga por las 17 familias afectadas. Reunieron plástico, pingos de madera y ramas para que los damnificados puedan pasar la noche.Luis Alberto Ruiz, teniente Político, dijo que esperan ayuda de la Secretaría de Riesgo.

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