16 de enero de 2020 00:00

La cultura para proteger la piel es escasa en el Ecuador

En la avenida Amazonas, en el hipercentro de Quito, Luciana Ramos aprovechó para vender gorras y sombreros. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

En la avenida Amazonas, en el hipercentro de Quito, Luciana Ramos aprovechó para vender gorras y sombreros. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Yadira Trujillo y
Mariela Rosero Ch. (I)

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Con mensajes a los grupos de WhatsApp de las escuelas, los padres de familia han sido alertados en esta semana: “enviar protector solar (50+ o 100), gorra, gafas (con UVB y UVA), camisetas de manga larga”, entre otras medidas preventivas.

Esto ocurrió luego de que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) advirtiera esta semana sobre alta radiación ultravioleta.

Los rayos ultravioletas son invisibles, llegan desde el Sol hasta la Tierra. Y en la capital, por estar en la línea Equinoccial, caen de modo perpendicular, es decir, a menos distancia, más cerca. Y por tanto pueden causar más daño, lo que hace necesario protegerse.

En las redes sociales se lee a madres de familia pidiendo a los colegios suspender las horas de educación física y las actividades extracurriculares. Y en cuentas oficiales, como las del Municipio de Quito, se informa sobre el rango de radiación UV del día.

“Lamentablemente, solo en situaciones de alerta la población se preocupa por cuidarse del sol”, reflexiona Víctor Hugo Pinos, dermatólogo y catedrático de posgrado de la Universidad Central. Lo correcto -dice- sería desarrollar una cultura de protección solar, desde las familias.

Según Pinos, un factor de riesgo para tener cáncer de piel en la edad adulta es haber sumado cinco quemaduras durante la infancia. Además, al no cuidarse cuando se está al aire libre, así el día esté nublado, se produce un envejecimiento prematuro, aparecen arrugas tempranamente.

Javier Macas, técnico del Inamhi, sugiere evitar especular sobre la gravedad del impacto de los rayos del sol. Y emprender una campaña para que durante todo el año, las escuelas y familias revisen sus cuentas oficiales en redes para estar informados.

“En enero estamos viviendo un período de anomalía seca, que nos hace más propensos a recibir radiación ultravioleta”, precisa el técnico en pronóstico meteorológico.

Las recomendaciones sobre protegerse más suelen darse de junio hasta agosto, ya que por el solsticio de verano, la Tierra está más cerca del sol. Pero en esta semana también es riesgoso exponerse al sol.

Este miércoles 15 de enero del 2020 al mediodía, bajo la delgada sombra que produce uno de los postes en la Eloy Alfaro y República, en el norte de Quito, el agente metropolitano Roberto Padilla intentaba cubrirse del intenso sol. Su compañero, que vigila el tránsito en el mismo sector, fue a comprar agua para los dos y así lograr terminar su jornada. Ambos llevaban gorras.

Padilla debe permanecer ahí desde las 06:00 hasta las 15:00, varias horas expuesto al alto nivel de radiación ultravioleta. Por la dinámica de su trabajo -contó- le es imposible colocarse protector solar más de una vez durante todas esas horas. Lo hace solamente antes de empezar su labor.

Durante los últimos días, el agente ha estado más pendiente de su piel. La nota reseca y cuenta que llega a su casa más cansado de lo normal. “Uno se agota con este sol, por eso tratamos de buscar sombra cuando el tráfico no es tan intenso”.

Al mediodía de este miércoles , tres trabajadores hacían arreglos en una vereda en el norte. Llevaban bajo el sol desde las 07:00 y debían quedarse así hasta las 15:00. Vestían gorros y camisas de manga larga. Sin embargo, cuenta Miguel Simbaña, de 25 años, la intensidad de los rayos ultravioleta hace que, incluso a través de la ropa, note su espalda quemada al final del día.

Pinos recalca que todos, más quienes trabajan al aire libre, deben colocarse protector solar cada dos horas. Y protegerse con gorra, gafas adecuadas y también ropa de manga larga.

A nivel educativo, el Ministerio del ramo envió un comunicado para recordar que se debe cumplir con las normas establecidas en el Acuerdo 098-A, de octubre de 2018.

Ahí se pide a docentes y directivos evitar los efectos nocivos que causan la exposición prolongada a rayos solares. Se advierte que cuando el índice UV esté en niveles alto o extremadamente alto, es decir de 8 en adelante, no se realicen actividades al aire libre.

En los espacios educativos y en los hogares, el dermatólogo Pinos recomienda aprender a usar la dosis correcta de bloqueador. Habla de dos miligramos por cm2, que se entiende mejor con cucharaditas de café. La regla es una porción para cubrir la cara; dos para el pecho y dos para espalda. Además, una para cada brazo, para cuando se va a la piscina.

Miguel Cabezas no tiene suficiente información para cuidar a sus hijos escolares. “Quisiera saber más sobre los efectos y si el protector es suficiente”. Otra madre, Escarlata Arévalo, ha optado por no sacar a su bebé de 10 meses durante estos días. Maximiliano sufre dermatitis atópica. Teme que sacarlo al parque o llevarlo en el auto pudiera afectarlo.

Pinos recuerda que cierta cantidad de sol es necesaria, para procesos fisiológicos. Pero insiste en que hace falta cultura de cuidado solar, ir al dermatólogo y enseñar al niño que ponerse el protector varias veces al día es tan saludable como cepillarse los dientes luego de cada comida.

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