4 de agosto de 2018 00:00

Cascadas y senderos son la opción en verano en Quito

Niños de un curso vacacional recorrieron este viernes, 3 de agosto del 2018, el sendero rumbo a la cascada de Guagrapamba, en Nono. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Niños de un curso vacacional recorrieron este viernes, 3 de agosto del 2018, el sendero rumbo a la cascada de Guagrapamba, en Nono. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal

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Durante el verano no es necesario viajar muy lejos de la ciudad para desconectarse del trajín diario y respirar aire fresco por unas horas.

Las parroquias rurales de Quito presentan varias alternativas, que van desde los cálidos valles, los húmedos bosques nublados hasta los páramos. Los visitantes pueden elegir entre armar un paseo en sus propios vehículos o en buses regulares, hasta inscribirse en rutas diseñadas que incluyen transporte y alimentación.

Uno de esos pequeños paraísos escondidos está a 30 minutos de Quito, en la parroquia de Nono. A pocos minutos de tomar la vía desde el sector Mena del Hierro, en la av. Occidental, el cambio en el clima y el paisaje ya se nota. Y solo tras pasar junto al letrero de “Bienvenidos a Nono”, se siente un ambiente acogedor. Precisamente allí, sus habitantes están de fiesta y han programado una agenda de actividades populares y religiosas para este y el próximo fin de semana.

Las casas de adobe y teja de la parroquia están pintadas con tonos pasteles y las adornan los típicos geranios. En ellas hay pequeños restaurantes donde se ofrecen choclos con queso, habas, caldos de gallina, fritada, carne asada...

Puede conocer el parque central y la iglesia que recientemente fue restaurada, debido a los daños que sufrió por los sismos del 2016. Así lo relata Santiago Enríquez, presidente de la Junta Parroquial.

Si gusta de la naturaleza, la Ruta del Quinde es perfecta. En el camino puede hacer pesca deportiva o caminar a la cascada Guagrapamba. César Cañar, el propietario, recomienda las visitas entre 09:00 y 15:00, antes de que baje la neblina.

En la caminata de 30 minutos se encontrará con colibríes alimentándose de hermosas flores y, con más suerte, podrá apreciar huiracchuros, mirlos o sigchas, que habitan en esta parroquia fundada en 1720.

Si prefiere una ruta prediseñada por las parroquias rurales, puede elegir Quito Turismo. Para ello hay que realizar reservaciones. Los buses salen desde el parque Gabriela Mistral, en el sector de La Mariscal, en el norte.

Una de las opciones es la Quito-Reserva Pahuma-Rapel, en la que las orquídeas son el principal atractivo. El programa incluye guianza, práctica de rapel en la cascada Gallo de la Peña, almuerzo y transporte. El costo es de USD 15 y el paseo dura unas seis horas. Para más información llame al 099 644 7510.

La Ruta Quito-Cascada de la Piragua-Nanegalito es considerada de dificultad básica; toma alrededor de siete horas. Cuesta USD 7,50 y se coordina llamando al 215 7078.

En el paseo se conocen la flora y fauna del bosque nublado, rumbo a la cascada de la Piragua. Si se anima, puede entrar a las refrescantes aguas. En el almuerzo, la deliciosa tilapia de la zona es el atractivo.

Si su familia prefiere el frío, la Ruta Laguna de Secas-Píntag es ideal. Se sale del parque central de Píntag rumbo a Micacocha, que está a 4 132 metros sobre el nivel del mar. Se puede disfrutar de Micaloma, las aves y vegetación del páramo y con suerte se logran ver cóndores en el peñón del Isco, antes de llegar a la laguna de Secas y un paseo sobre lava petrificada.

Los visitantes pueden degustar una deliciosa trucha después de pescar. El costo del paseo es de USD 13. La reservación de cupos, al 098 848 6196.

Uno de los espacios más llamativos para disfrutar del turismo comunitario es la Ruta Yunguilla-Calacalí. El paseo puede tomar ocho horas y el valor es de USD 15,50. Observar el cráter del Pululahua desde el mirador Ventanillas es el primer paso. En Yunguilla se ofrecen paseos por ancestrales caminos que recorrían los yumbos, en el culunco de Guanto Pungo.

Es un recorrido en el que se aprecia la belleza de las aves en total desconexión de la rutina, a 2 980 metros sobre el nivel del mar y apreciando la belleza desde el mirador del Chochal. Si le gustan lo artesanal, la opción es visitar los talleres en donde se producen quesos, mermeladas y otros, antes de regresar a Quito. Todos son paseos de un día y a pocos kilómetros de la ciudad.

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