5 de septiembre de 2019 22:38

Carolina del Norte espera una 'larga noche' ante la cercanía de Dorian

Las olas chocan en el muelle Rodanthe cuando el huracán Dorian llegó a Cabo Hatteras en Carolina del Norte el 5 de septiembre de 2019. Foto: AFP

Las olas chocan en el muelle Rodanthe cuando el huracán Dorian llegó a Cabo Hatteras en Carolina del Norte el 5 de septiembre de 2019. Foto: AFP

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El huracán Dorian golpeaba este jueves 5 de septiembre del 2019 el sureste de Estados Unidos con fuertes vientos y lluvias torrenciales en su camino rumbo a Carolina del Norte, luego de haber arrasado las islas Bahamas, donde dejó al menos 30 muertos y miles de personas sin hogar.

Según el último informe del Centro Nacional de Huracanes (NHC), divulgado a las 20:00 locales (00:00 GMT), el ojo del huracán, con vientos que alcanzan los 160 km/h, se ubicaba a unos 50 km de Cape Fear, en Carolina del Norte.

La monstruosa tormenta, que está clasificada como un huracán de categoría 2, avanza lentamente en dirección noreste a unos 17 km/h y desató varios tornados en el sureste estadounidense de los que no se reportaron víctimas.

“Sabemos que nos espera una larga noche y que estaremos deseosos de ver el sol por la mañana”, dijo Roy Cooper, gobernador de Carolina del Norte, a la CNN.

Residentes de la costa de Carolina del Norte acataron las órdenes de evacuación mientras otros protegieron sus hogares con tablones y se preparaban para enfrentar la tormenta.

El estado de Florida salió en gran medida ileso del paso de Dorian. “Tuvimos suerte en Florida. Mucha, mucha suerte de hecho”, dijo el presidente Donald Trump.

Pero el archipiélago de Bahamas, a solo 80 km de la costa de la Florida, es un paisaje desolador.

Varias naciones se sumaron a los esfuerzos de rescate para las miles de víctimas de Dorian en las islas Ábaco y Gran Bahama, en el norte del archipiélago.

Destrucción inimaginable

Dorian soplaba con intensidad de categoría 5 cuando se instaló durante casi dos días sobre el norte de las Bahamas, donde dejó una destrucción inimaginable.

Un equipo de la AFP que sobrevoló el pueblo de Marsh Harbour el jueves vio escenas de daños catastróficos, cientos de casas destruidas hasta los cimientos, coches volcados, campos enteros de escombros e inundaciones generalizadas.

Se pudo observar como un equipo de personas que llevaban máscaras y trajes protectores blancos cargaban cadáveres en bolsas verdes sobre la plataforma de un camión.

Algunos residentes, aún aturdidos por la tormenta, habían salido a las calles arrastrando sus maletas con sus posesiones más valiosas.

La extensión del daño en Bahamas comenzaba a conocerse este jueves, a medida que los equipos de socorro lograban recorrer el área para rescatar sobrevivientes y llevar ayuda a las víctimas.

Naciones Unidas advirtió que unas 70 000 personas que están en Bahamas necesitan “ayuda inmediata”.

El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, dijo después de reunirse con el primer ministro de Bahamas, Hubert Minnis, que se necesitan con urgencia refugios, agua potable, alimentos y medicinas para unas 50.000 personas en la isla Gran Bahama y para entre 15.000 y 20.000 en Gran Ábaco.

“Es un infierno en todas partes”, dijo a la AFP Brian Harvey, un canadiense que vive en Ábaco.

“Necesitamos salir de aquí”, añadió. “Han sido ya cuatro o cinco días, es hora de irnos”.

Steven Turnquest, quien llegó a Nassau desde Marsh Harbour con sus hijos de cuatro y cinco años tras sortear la tormenta, dijo a la AFP que se sentía afortunado de estar vivo.

“Veo a mis hijos y agradezco a Dios, le pido que me lleve a mí, pero que no se los lleve a ellos. Sobreviví al huracán agarrándome de una puerta”, contó.

Saqueadores, advertidos


Minnis advirtió que los saqueadores serán castigados “con todo el peso de la ley”, y afirmó que se habían desplegado agentes adicionales de las fuerzas de seguridad.

La Guardia Costera estadounidense y la Marina Real británica transportaron sobrevivientes y suministros de emergencia a medida que las aguas de las inundaciones retrocedían en las Bahamas.

“El reloj está corriendo para ayudar a los necesitados”, dijo el secretario británico de Desarrollo Internacional, Alok Sharma.

En Gran Bahama se usaron motos acuáticas y botes para sacar a víctimas de las casas inundadas o destruidas por la tormenta.

Helicópteros estadounidenses y británicos llevaban a cabo evacuaciones médicas, evaluaciones aéreas para ayudar a coordinar los esfuerzos de socorro y vuelos de reconocimiento para conocer los daños.

Trump habló por teléfono con Minnis y prometió la asistencia de su país, dijo la Casa Blanca.

La Guardia Costera estadounidense dijo que había rescatado a 135 personas en Bahamas este jueves 5 de septiembre con 10 helicópteros y tres barcos.

USAID, la agencia de ayuda de Estados Unidos, dijo que estaba enviando suministros como láminas de plástico para refugios, kits de higiene y agua desde Miami.

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