22 de octubre de 2018 00:00

En el bar escolar se exige usar semáforo en los productos

En el bar de la U. E. Réplica Montúfar se ofertan platos preparados y variedad de frutas.Foto: Víctor Muñoz / El Comercio

En el bar de la U. E. Réplica Montúfar se ofertan platos preparados y variedad de frutas.Foto: Víctor Muñoz / El Comercio

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Daniela Cevallos

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Antes vendían salchipapas y frituras, hoy promocionan habas con queso, choclo, frutas y postres algo más saludables, como pasteles de zanahoria. Ese es el cambio en la oferta de bares escolares. El propósito es reducir la desnutrición, evitar el sobrepeso y la obesidad.

¿Desde cuándo se trabaja en eso? A partir del 2014 está vigente el Acuerdo Interministerial 005-14, suscrito entre las Carteras de Educación y de Salud, en torno a lo que comen los alumnos. Además, hay un bpara el control del funcionamiento de bares escolares. En el documento se detalla el tipo de alimentos, así como los requisitos que esos servicios deben cumplir.

A un mes y medio de iniciado el año lectivo 2018-2019, en la Sierra y Amazonía, ya se desarrollan controles. Lo confirma Yuridia Torres, coordinadora de la Zona 9 de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa).

El ente revisa que se expendan productos en condiciones higiénicas y con correcta preparación y almacenamiento. Eso se verifica cada mes.

En Quito existen alrededor de 1 300 bares escolares, según Arcsa. Al inicio del ciclo lectivo se capacitó al personal que atiende en esos lugares y se verificó que cuenten con permiso de funcionamiento y condiciones para almacenar los productos. Cerca de 500 personas ya han sido entrenadas.

Entre los resultados, el Ministerio de Salud señala que en el 2014 se encontró que el 46,3% de los bares ofertaba productos ultraprocesados y con semáforo rojo. El año pasado esta cifra se redujo al 18%.

Según datos a escala nacional, más del 80% de los bares escolares cumple con buenas prácticas de manejo de alimentos y servicios.

Arcsa, por ejemplo, revisa el expendio de alimentos que contengan cafeína: café, gaseosas, energizantes; y si el bar escolar dispone, de agua segura.

Paúl Cortés, de 18 años, recuerda cómo era el bar de su plantel cuando estaba en la primaria. Abundaban caramelos, papas fritas y gaseosas. Las frutas no se ofertaban.

En el bar de la Unidad Educativa Réplica Montúfar, en Pomasqui, en donde Paúl cursa el tercero de Bachillerato, hay variedad de comida. En cuanto a dulces se ofertan pinchos y ensaladas de frutas y quimbolitos. También hay arroz con pollo y lentejas, guatita.

Los ministerios de Salud y Educación recomiendan que los proveedores de alimentos en los bares rescaten productos de la zona y platos tradicionales. Por ejemplo, yucas, plátanos, dulce de sambo, morocho con leche, colada de máchica o batido de chontaduro.

Los productos empacados y envasados deben llevar el semáforo de bajo y máximo medio en azúcar, grasa y sal. Los de niveles altos (color rojo), no están permitidos.

Para Andrea Aleaga, nutricionista y docente en la Universidad de Las Américas (UDLA), por el trabajo, las familias han abandonado el hábito de enviar comida de casa y lo más fácil es llenar las loncheras con productos industrializados. Otros envían dinero, para que los chicos compren en los bares.

“Eso ha generado que se incrementen problemas de salud como sobrepeso y obesidad”.

Las cifras más recientes confirman esa opinión. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2012), el 81,5% de niños consume bebidas azucaradas. El 50%, comida rápida y el 64%, ‘snacks’.

Lo ideal es que haya un consumo de 400 gramos entre frutas y verduras cada día. Pero en Ecuador se ingieren 183 gramos, dice la nutricionista.

En el país se prefieren leguminosas, gran cantidad de papas y pan. Hay muy poca presencia de frutas, las más escogidas son plátano y naranja.

El sobrepeso y la obesidad son problemas adicionales a la desnutrición. En el país, tres de cada 10 escolares ya padecen una de estas condiciones. Esto, según el Ministerio de Salud Pública, que señala que los pequeños con estos problemas tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta. Igual tienen más probabilidades de padecer tempranamente males cardiovasculares y diabetes.

En el Colegio Particular Johannes Kepler se ofertan frutas y otras opciones como tacos, patacones con queso, yogur y granola. Se evita el expendio de dulces, gaseosas y comidas grasosas. Tais Andrade, de 15 años, dice que evita comer productos envasados.

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