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160 aisladores sísmicos en el puente de Bahía neutralizaron el sacudón del terremoto

Los aisladores sísmicos habrían neutralizado el movimiento del terremoto que afectó las costas del Ecuador, el 16 de abril según el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Los aisladores sísmicos habrían neutralizado el movimiento del terremoto que afectó las costas del Ecuador, el 16 de abril según el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Los aisladores sísmicos habrían neutralizado el movimiento del terremoto que afectó las costas del Ecuador, el 16 de abril según el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

La instalación de 160 aisladores sísmicos en el puente Los Caras, en Bahía de Caráquez (Manabí), fue crucial durante el terremoto del pasado 16 de abril. Así lo indicó el ingeniero Marcelo Romo, quien dirigió el diseño y remodelación de esa estructura con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército.

La tarde de este lunes, 3 de mayo del 2016, técnicos, expertos en construcción y estructura dieron a conocer cómo resistió el puente al terremoto de 7.8 grados y sus réplicas que sacudieron la costa norte del Ecuador, principalmente las provincias de Manabí y el sur de Esmeraldas. Las exposiciones se realizaron en el salón de la biblioteca Luis Segovia de la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE).

Durante su exposición, Romo indicó que los aisladores sísmicos fueron importados de Estados Unidos. Los colocaron entre las bases del puente que se encuentran sobre el agua y la vía por donde circulan los vehículos. “El puente estuvo sometido a aceleraciones pico en el suelo, superiores al 35% de la gravedad. Un diseño convencional no hubiera resistido a esa fuerza”, dijo el profesional durante su exposición.

A su criterio, lo más importante es que el puente haya resistido para que fluyan las comunicaciones en la zona afectada y el transporte de voluntarios y ayudas. Con la presencia de los aisladores sísmicos -precisó Romo- el puente no sufrió daños en su estructura. “Luego del terremoto, acudí a la zona dos veces. Circulaban entre 5 000 y 6 000 vehículos”.

Tras el terremoto, los aisladores sísmicos fueron evaluados. Se los va a limpiar y dar mantenimiento para impedir el ingreso de polvo atmosférico y agua.

En las exposiciones sobre este tema participaron militares del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y un experto estadounidense. Ellos se refirieron a la estructura y otros detalles técnicos de la obra.

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