2 de agosto de 2017 00:00

Médicos extranjeros buscan abrirse espacio en el Ecuador

El domingo pasado se desarrolló el Examen de Acreditación Profesional.  La foto fue captada en Quito. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

El domingo pasado se desarrolló el Examen de Acreditación Profesional. La foto fue captada en Quito. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Diego Bravo
Redactor (I)
dbravo@elcomercio.com

Ansiedad por revalidar su título de médico general obtenido en la Universidad Francisco Miranda y comenzar a trabajar. Ayudar a su familia que vive en Santa Ana de Coro, estado de Falcón en Venezuela.

Esos son los objetivos de la doctora María Reyes, de 30 años de edad, quien llegó a Quito el 18 de febrero último. La crisis económica y política de su país la obligó a emigrar con el fin de ayudar a su madre e hijo, de 6 años. Ahora trabaja como asistente en consultorios médicos hasta acreditarse oficialmente en el país.

La presencia de médicos foráneos es una realidad que se presenta de forma recurrente en el Ecuador. Según el Ministerio de Salud Pública (MSP), hasta mayo de este año se registraron 742 en establecimientos asistenciales públicos, lo cual representa el 1,01% del universo de servidores que trabajan en la Cartera.

Un gran número son cubanos y colombianos (ver cuadro). Se encuentran distribuidos en 23 provincias del país. La mayoría, 115, son médicos generales. Le siguen los enfermeros, con 92, y el resto son especialistas.

De los 742 galenos, 118 laboran en servicio rural, 281 bajo contrato ocasional, 5 son devengantes de beca de la Ley Orgánica del Servicio Público (Losep) y 338 tienen nombramientos.

Hay profesionales extranjeros que hoy buscan insertarse en el sistema de salud del país. De hecho, 290 que obtuvieron el título de tercer nivel en universidades del exterior rindieron el último Examen de Habilitación para el Ejercicio Profesional (Ehep), promovido por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces).

De esa cantidad, 254 provienen de Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, El Salvador, Haití, Honduras, Iraq, México, entre otras naciones.

En convocatorias anteriores se habilitó a cientos de profesionales de Bélgica, Alemania, Andorra, Austria, Costa Rica, Taiwán, Ucrania, Rumania y otros 32 países. En la penúltima, realizada a finales de marzo, se inscribieron 369 ecuatorianos y foráneos que obtuvieron sus títulos de tercer nivel en centros superiores del exterior. De los extranjeros, la mayoría fue de Venezuela.

Para José Eras, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana, es un derecho del ciudadano universal que se le permita ejercer su profesión en el país al que llegó, pero también debe cumplir deberes y obligaciones. Es decir, acogerse a la normativa nacional y los requisitos que establece la Secretaría Nacional de Educación Superior (Senescyt) para acreditar los títulos.

Uno es rendir la evaluación de Habilitación para el Ejercicio Profesional con el que se mide la preparación de quienes ejercen carreras que pueden comprometer el interés público, poniendo en riesgo la vida, la salud y la seguridad. Y eso es lo que hacen los profesionales extranjeros que vienen al país para abrirse campo.

El haitiano Etter Míchel es un médico general graduado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de República Dominicana. Junto a otros dos profesionales de su país, él rindió el Ehep en Quito el domingo.

Vive seis meses en Ecuador y sobrevive de lo que da clases de inglés de forma particular. Con sus compañeros, creen que Ecuador es un país de oportunidades para los profesionales de la salud que vienen de afuera. Su objetivo es conseguir empleo en un centro asistencial público.

Lo mismo señala su compatriota, Odemar Louicenor, de 30 años, quien vive en la Amazonía junto con su esposa. Vino a Ecuador en el 2012, porque hay las condiciones necesarias para desarrollarse como profesional y especializarse. “Aquí la salud es para los pobres, no solamente para la gente rica”.

Obtuvo el título de médico en la Universidad Tecnológica de Santiago en República Dominicana. Tiene previsto seguir un posgrado y radicarse definitivamente aquí.

Reyes también dio la evaluación de habilitación profesional. Los resultados de esta se difundirán un mes después de la rendición de las pruebas. Ella aspira sacar más del 60% de la nota (la prueba fue de 150 preguntas) para ejercer su profesión junto a otros compatriotas que trabajan en Ecuador.

Lo mismo vive Nelson Hernández, de 27 años, un odontólogo de Maracaibo, Venezuela. En su país trabajó en consulta ambulatoria y clínicas privadas. “Llegué hace un año y no he ejercido mi profesión”, cuenta. Actualmente, él labora como vendedor en una tienda de ropa en Quito.

Ólger Capa es presidente de la Comisión Permanente de evaluación y acreditación de posgrados del (Ceaaces). Dice que esta evaluación es orientada para los médicos generales ecuatorianos y extranjeros. En los casos de especialistas que desean hacer lo mismo, ellos deben rendir esta prueba y luego ya ejercer su especialidad.

Los certificados de aprobación podrán ser descargados de la web del Ceaaces. Este es un requisito que exige el Ministerio de Salud para postular al año rural. Si es que no aprueban el test, tienen seis años más para rendirlo. Es decir, 12 oportunidades más.

En contexto

Los galenos foráneos que llegan al país deben rendir el examen de acreditación profesional del Ceaaces para ejercer su profesión. Hasta el momento hubo siete convocatorias para médicos y cinco para odontólogos.

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