Milton Luna

¡No votaré por un economicista!

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¡No votaré jamás por un economista!, con cabeza economicista, dice Pedro a Pablo. Explícate, Pedro. Sí, en estos últimos 40 años en las políticas públicas hemos sido dominados por los economicistas, de derechas o izquierdas, y ya vez dónde estamos: !En la Olla!

Ciertamente, no todos los economistas son iguales, añade Pablo, se afilian a una u otra corriente económica, así logran, si tienen buena formación y honestidad, tener mejor entendimiento de la realidad, y éxito en diagnósticos y decisiones, si son altos funcionarios. 


Sí, Pablo, pero si estos economistas, no tienen buena formación y están alineados con intereses particulares, sus diagnósticos y decisiones son un desastre… Dejando de lado, por un momento, el tema de los intereses, que es central, y tomando lo de la formación académica, el asunto se aclara.

Muchas Facultades de Economía del Ecuador y del mundo, más allá de lo ideológico, izquierdas o derechas, marxistas o neoliberales, tienen en común enseñar a sus estudiantes, que la única manera de explicar y entender la realidad es a través del lente económico. Este es el denominado economicismo. 
Nada más errado que esa manera de concebir la construcción del conocimiento.

Estos economistas-economicistas, no comprenden que la realidad es una sola, y compleja. Que uno de sus componentes, es el económico, pero que también está integrada por el social, el político, el cultural, el geográfico, el psicológico, entre otros. Todos estos factores interactúan, se influyen mutuamente, en contextos históricos y espaciales concretos. Ningún factor es más importante que otro. Todos son importantes.

Pero a veces, según las condiciones, uno se sobrepone a otro temporalmente.
Un golpe de Estado (factor político), incide en la economía; una elevación de precios (factor económico) provoca rechazo y movilizaciones (factor social); una costumbre (factor cultural) puede retrasar o acelerar cambios económicos.
Entonces, al no entender las interrelaciones de todos los factores de la realidad se lanzan políticas que priorizan lo económico.

Por ejemplo: “cambio de la matriz productiva”. ¿Por qué el sesgo con “lo productivo”? y ¿dónde queda el cambio de la “matriz de consumo” que mucho tiene que ver con la “matriz cultural”? ¿Dónde quedan “lo social”, lo “político”? Además, por desconocer la historia, no planificaron la previsible crisis de precios del petróleo, echando al traste todo.

Por la mirada tan sesgada y mecánica, desde los años 50, vamos de fracaso en fracaso al intentar cambiar el modelo primario exportador, con otro modelo “económico”, sin percatarnos que el cambio es integral, desraizando también matrices coloniales. 
Pablo, la tarea desde mayo del 2017, es no solo desmontar el autoritarismo, retejer la sociedad civil, sino superar el economicismo.