Dimitri Barreto P.

Abuso sexual escolar y violencia contra la niñez

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El hashtag #JusticiaParaElPrincipito tuvo incidencia en más de 680 000 usuarios de Twitter al mediodía del jueves 2 de febrero de 2017 en Ecuador (786 000 cuentas accedieron a esa hora a la etiqueta, 86,99% en este país, según Keyhole).

Lucas, un niño, fue la causa del mensaje. Su profesor fue sentenciado a 22 años por abuso sexual en un colegio particular de Quito, un hecho denunciado en 2014, cuando el pequeño tenía 5 años. La apelación judicial es una garantía procesal. Y la injusticia con un inocente sería deleznable.

En las redes sociales, de no ser por la politización de una tragedia en campaña electoral, el tema pasaría desapercibido. ¿Cuál tema? El de la violencia contra la niñez; un asunto que parece preocupar más en Ginebra. En diciembre del 2016, el Comité de la ONU Contra la Tortura haló las orejas al Estado ecuatoriano por no dar estadísticas completas ni actualizadas del abuso sexual en centros educativos (los últimos datos refieren 343 denuncias del 2012 al 2014) y le pidió actuar "de manera rápida, eficaz e imparcial".

¿Acaso el bienestar de la niñez no es un tema de campaña? Debiera, pero no parece popular. Seis de cada 10 estudiantes han sido víctimas de acoso escolar en Ecuador; 26% de quienes sufren acoso ha intentado suicidarse, según un documento elaborado por Defensa de los Niños Internacional, Aldeas Infantiles SOS, Contrato Social por la Educación, Kimirina, 50 organizaciones que piden a los candidatos firmar un Pacto Político por la Niñez y la Adolescencia. De ocho aspirantes a la Presidencia, solo Guillermo Lasso, Cynthia Viteri y Paco Moncayo lo han suscrito.

De hecho, solo uno de los tres plantea enfrentar al acoso escolar, crear un programa de defensa de los niños, derogar el Plan Familia. Y Unicef pide reducir en 20% la violencia en 4 años.Los niños en Ecuador son vulnerados por familiares, amigos, profesores... invisibilizados.

Candidatos: más que palmaditas en la tarima, la niñez requiere protección. Vean las redes, la etiqueta #NoCallamosMas, lean a las miles de mujeres narrar su #PrimerAcoso. Si eso no despierta su sensibilidad con la niñez, ¿qué?