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El neologismo “grexident” es el resultado de fusionar tres palabras en inglés: GReek EXit by accIDENT, y describe la posible salida de Grecia del euro por culpa de un “accidente”.

Desgraciadamente, un grexident no es imposible pues la situación en Grecia es tremendamente complicada y si no se hacen las cosas con enorme cuidado, podría haber un imprevisto o un accidente que termine sacando a ese país de la zona euro. Para Grecia eso sería un desastre, para el Ecuador sería una lección de aquello que no se debe hacer cuando se carece de una moneda propia.

El problema es que Grecia ha manejado muy mal su economía por años y, para complicar las cosas, hoy tiene un Gobierno de gente inexperta que, con un comentario en el momento indebido o una declaración desafortunada, podrían desatar un pánico que termine arrastrando al país fuera del euro, incluso sin que esa haya sido la intención de los funcionarios. Y eso puede pasar a pesar del acuerdo recientemente logrado con los acreedores.

Mucha gente cree que el mayor problema de Grecia es su deuda pública, pero no es así. Si bien la deuda es enorme (170% del PIB), las tasas de interés son sumamente bajas y los plazos son especialmente largos, de manera que el pago de intereses y amortizaciones equivale únicamente al 2,3% del PIB, como bien lo explicó Abelardo Pachano en su artículo de la semana antepasada.

Por cierto, en el Ecuador el pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública en el 2014 fue el 5% del PIB, o sea, el pago de la deuda pesó en la economía ecuatoriana más del doble que en la griega.

El real problema de Grecia es que su economía no solo que no crece sino que se achica. Por varias razones, son muy pocos los que quieren dedicarse a producir en ese país y el PIB griego es hoy el 75% de lo que era en 2008. Una reducción de la producción a ese nivel es algo pocas veces visto en tiempos de paz y es sorprendente que la sociedad griega no haya colapsado hace mucho tiempo. También es fácil entender que en su desesperación, hayan elegido a ese Gobierno de inexpertos.

Solo para tener una idea del tamaño de la contracción económica, recordemos que el PIB ecuatoriano cayó en 1999 en 5% y fue como una pesadilla. Pues desde el 2008 los griegos han vivido el equivalente a cinco veces esa pesadilla. En realidad, es un enorme mérito de los griegos haber pasado por una contracción de esa magnitud y no haber roto el sistema democrático. Quizás solo ellos, los inventores de la democracia, lo podían lograr.

Lecciones para el Ecuador las hay muchas y la más importante es que nunca se puede olvidar la importancia del crecimiento económico y de crear el ambiente adecuado para lograrlo. A la larga eso se consigue atrayendo mucha inversión, tanto de nacionales como de extranjeros, más aún cuando no se tiene una moneda propia para disimular losproblemasde competitividad.