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Desde el punto de vista de la economía, llegar a la vejez es gran problema. La viudez origina ambiciones de algún descendiente por la repartición del patrimonio del decesado. Lo requieren con urgencia. Hay casos en que llegan a juicios y surgen odios más profundos.

Al viejo nadie le ofrece trabajo. Quienes tuvieron la suerte de obtener pensión jubilar, deben restringir el consumo hasta límites exagerados; a veces, inconcebibles.

¡La enfermedad! Superada la edad de 60 años, el declive en la salud se hace presente. Más aún en la década de 70 a 80 años. Y si llega a más, peor todavía. Un taxista expresaba esta concepción: el carro es de hierro y cuando envejece necesita reparaciones mas o menos constantes. ¿Qué se puede esperar de un cristiano de carne y hueso? Y eso es verdad.

Hay dolencias que requieren gastos de diferente cuantía, algunas con medicamentos de bajo costo. Pero a las personas –a quienes de manera elegante las califican de la “tercera edad”- las afecciones a la vista son frecuentes y diversas. Se anuncian cataratas en los ojos, que hay que extirpar con cirugía. También exámenes del “campo visual” que se estrecha y debe evitarse que avance a la ceguera. El tratamiento es a base de gotas medicinales contenidas en frascos pequeñitos y caros, como el Krytan-tek, a un costo promedio de 32,21 dólares. En algunos casos, debe ir acompañado de gotitas de Travatan, de un frasco todavía más pequeño y que cuesta 33,61 dólares. Si sufre otra dolencia, el paciente debe consumir Dostinex, contenido en un recipiente de 8 grageas, que cuesta cada una 5 dólares. Parece generalizada la dolencia de alta presión sanguínea, que obliga a utilizar una pastilla cada mañana, pero sin el alto costo de los anteriores. Y si, además, debe usar ungüento en tubo, al llegar a cierta cantidad queda casi en nada porque solamente sale aire.

Lo anterior, para una mayoría de personas de la tercera edad. Pero hay otras que, por desgracia, padecen de enfermedades más severas como diabetes que obligan el consumo de ciertos medicamentos “de por vida”.

¿Acudir al Seguro Social? Los ciudadanos saben lo que eso significa. Hoy por hoy, mucho más práctico resulta acudir a los hospitales públicos, uno de los cuales –el Eugenio Espejo- brinda atención de alto valor. Pero los medicamentos deben adquirir los pacientes porque los hospitales tienen apenas paliativos.

De allí que el único remedio válido y eficaz es no llegar a viejo. Pues su única aspiración sería ingresar en la actividad política, si tiene bastante dinero para gastos de campaña y similares, donde se perciben sueldos de 6 000 dólares mensuales, y otras áreas de Gobierno con sueldos parecidos. Sin dinero, algunos pretenden quemarle al viejo el 31 de diciembre, con gran alegría.

Y a pesar de tanta vicisitud ¡cuán hermosa es la vida!

eecheverria@elcomercio.org