Columnista Invitado

¡Únanse a la marcha!

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Pedro Artieda Santacruz*

Corrían los años 60. Grandes revueltas estudiantiles se producían en distintas metrópolis de Occidente. En mayo y junio del 68, París se convirtió en el gran escenario donde jóvenes, obreros y miembros del Partido Comunista, principalmente, protestaban contra la sociedad de consumo y el sistema educativo. Sucesos previos habían desencadenado el aluvión.

En octubre de ese año, cientos de personas morían en la plaza de Tlatelolco (México DF) tras protestar contra el gobierno autoritario y pedir cambios en la educación. En Estados Unidos, desde 1964, miles de personas a favor de los derechos civiles alzaron su voz en contra de la Guerra de Vietnam.

Y cuando el mundo se llenaba de cicatrices y el feminismo volvía a manifestarse, el movimiento hippie imprimía sus colores con su propia filosofía de vida vinculada la libertad y la ecología. En este contexto de profundos cambios, ¿qué acontecía con los colectivos de la diversidad sexual? Pues, sus grandes cambios también se inscribían en esta década. Ciudad: Nueva York.

Lugar: Bar Stonewall Inn (Greenwich Village). Fecha: 27 de junio de 1969. Como en los oscuros tiempos para la comunidad Lgbti del Ecuador (años 80 y 90), la Policía neoyorquina que “luchaba contra los vicios” inicia una redada en este lugar de ocio para la diversidad sexual. Tras los primeros forcejeos, la multitud arremete contra las autoridades. Los disturbios se repitieron la noche siguiente. El movimiento de Liberación Gay había nacido. Sí. Los Lgbti también son parte de los grandes cambios.

La historia de los movimientos de lesbianas, homosexuales, transgénero e intersexuales, es larga, compleja, y se inicia a finales del siglo XIX. No obstante, Stonewall Inn marca un paradigma. Desde entonces, se instaura el Día del Orgullo Gay, celebrado poco a poco, en la medida que han permitido Estados y gobiernos, en gran parte de Occidente.

Ecuador tiene su historia. La primera marcha oficial se organizó en junio de 1998, a menos de un año de haberse despenalizado la homosexualidad. La consigna fue “salgan del clóset, únanse a la marcha”. Recuerdo que no más de 20 personas caminaron con cierto temor un tramo de la av. Amazonas de Quito. ¡Los transgénero siempre adelante! Pero, como en tantos sectores del país, el colectivo Lgbti está fragmentado.

Puyas y rencores circulan tristemente en la Red. Los ‘activistas’ trabajan con base en sus agendas e intereses particulares. Varios quieren brillar en la política, dan la mano a un ambiguo oficialismo y otros le apuestan al poder peleándose con todo el mundo. No recuerdan, no han entendido o no conocen esa larga historia de violencia universal que viene desde el Medioevo. ¡Ah! y que el activismo en el Ecuador no empezó ayer. Nació hace más de dos décadas. Solo unidos se alcanzarán todos los derechos que unos y otros demandan. Por ahora ¡salgan del clóset y únanse a la marcha!

*Escritor y activista