Jorge Ribadeneira

Trump: gusto y sustos

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El viernes 20 de enero fue un día de gloria y de sustos para el triunfante, aplaudido y también criticado empresario que se convirtió en el presidente número 45 de los Estados Unidos, entre expectativas y comentarios.

En síntesis, Donald Trump, de 70 años, vivió momentos súper gratos -al prestar el juramento- y feos sustos al recorrer, más en carro que a pie, la hermosa avenida Pensylvania, desde el Capitolio hasta la Casa Blanca, escuchando protestas.

Comenzó el día con su esposa Melania, saludando con el presidente saliente, Barack Obama y con su esposa Michelle. Terminó con un baile, que no es su diversión pero consta en el programa.

Televisoras de muchos países transmitieron la espectacular jornada y entusiastas comentaristas de todos los continentes analizaron las características, las promesas innovadoras y especialmente los peligros de los próximos cuatro años. México fue el más inquieto y hasta asustado. Tanto que, con intenciones aun no descifradas, le mandó a Nueva York -para el resto de su vida- al lider del cartel de Sinaloa Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Novedad que Trump aún no comenta.

El discurso inicial del nuevo presidente fue una síntesis de las ideas que había expresado a lo largo de su campaña. No habló del muro fronterizo con México pero tampoco usó conceptos que suavicen sus pronunciamientos más polémicos. “Fue un discurso apocalíptico y antisistema”, dijo un comentarista, anotando, además, que fue corto, de apenas 1 400 palabras.

Donald y su tercera esposa, la guapa eslovena de 46 años Melania, mantuvieron una relación muy cordial con Obama -56 años- y su única esposa Michelle, una gran dama de 54. Melania usó pocos minutos y definió al suceso con una sola palabra: “fantástico”. Ella hizo entrega de una joya muy fina a Michelle. Luego los esposos Obama viajaron a Miami primero en un hermoso helicótero y luego en un modernísimo avión presidencial pequeño.“Le hemos sacado el jugo a la transmisión del mando”, bromeó Obama, y se fue.

El recorrido por la gran avenida Pensilvania fue un número espectacular de la jornada. Comenzó en el Capitolio con rumbo a la Casa Blanca y alguna voz dijo que ocho y cuatro años antes Obama hizo el recorrido a pie. Pero con Trump fue diferente por la suma de protestas no solo en Washington -ciudad demócrata en la que Hillary fue aplaudida- sino en Nueva York, Los Angeles y varias otras.

La fuerza pública hizo que Trump y los suyos subieran a un vehículo. Pero en el trayecto el nuevo Presidente se bajó y caminó un tramo junto a Melania y el hijo de 11 años Donald Jr. Al llegar al hotel Donald Trump -propiedad del millonario-, tuvieron que volver a los vehiculos porque se escucharon más protestas.

Finalmente, el presidente Trump presenció desde un palco anti-bala el formidable desfile militar y asistió al baile que dio por terminado semejante día que lo vimos muy de cerca. Gracias TV.

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