Pablo Cuvi

Trump y el correísmo

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La amenaza de Trump ha puesto a discutir a todo el planeta sobre las elecciones norteamericanas, quitando la máscara a algunos actores. Así, los revolucionarios que se alinean con los rusos han visto con sorpresa que Putin recibe piropos del candidato republicano mientras sus hackers entregan datos a Wikileaks para atacar a Clinton.

Acá, cuando el presidente Correa declaró que sería bueno para América Latina que ganara Trump porque exacerba las contradicciones nos hizo acuerdo del análisis mecánico que usaban los maoístas de la Universidad en los años 70, aunque aclaró que por el bien de Estados Unidos y por su aprecio a ella prefería que gane Hillary.

¿Quién lo entiende?
Por fortuna, las mejores plumas de la prensa internacional han expuesto con agudeza y con datos las mentiras del magnate y el peligro que significa para el mundo, lo que incluye a América Latina. A eso se añade la lluvia de comentarios en Facebook o en cualquier bar donde uno escucha que Trump le está copiando a Abdalá, o, con más acierto, que es la versión gringa de Berlusconi por sus desplantes sobre las mujeres, el dinero y el racismo, mensaje burdo pero efectivo que conecta con las emociones más primitivas de unas bases resentidas con el establishment.

Es obvio que millones de gringos tienen razón de sentirse humillados por un sistema excluyente que concentra la fortuna en el 1% de la población. Un motivo parecido alineó con Sanders a una legión de jóvenes izquierdista, lo que confunde más el panorama. Para aclararlo un poco veamos cómo se definen las tendencias, allá y acá, respecto de algunos temas clave.

El aborto: en el tercer debate, Hillary dejó en claro que cada mujer debe decidir sobre su cuerpo sin ser penalizada; Trump obviamente se opone. Y sabemos que acá están en contra hasta del aborto por violación el presidente, su Gobierno y su Asamblea; Lasso y la Iglesia, Rodas, los socialcristianos y otros conservadores por el estilo.

Deportación de inmigrantes: Trump ha lanzado su campaña contra mexicanos y musulmanes; acá, luego de abrir las fronteras, se expulsa a los cubanos violando los procedimientos legales.
Medios de comunicación: a pesar de todo el espacio que le dieron en las primarias, Trump denuncia una conspiración de la prensa y CNN para favorecer a su adversaria. Acá ni hablemos.

Seguro Social: Trump y los republicanos han boicoteado Medicare, el gigantesco plan de salud lanzado por Obama, pero que fue iniciativa de Hillary cuando era primera dama. Acá, la despiadada extracción de recursos del IESS lo empuja al abismo.

Pero hay algo en lo que ya no se parecen: si Trump y Sanders movilizaron el voto antisistema como lo hiciera el joven outsider Correa en 2006, tras diez años de ejercer abusivamente el poder Alianza País es el máximo símbolo del sistema. Pero tiene la suerte de que sus tres adversarios lucen el rostro viejo de la partidocracia.