5 de April de 2013 00:01

Tratado de venta de armas, vetos y consensos

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La escultura de un revólver anudado que se encuentra frente al Centro de Visitantes de la ONU en Nueva York, se hizo más simbólica este martes 2 cuando una mayoría de países miembros apretaron más el nudo al adoptar el primer Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas.

La Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) alineó 154 votos a favor del tratado, tres en contra y 23 abstenciones. La adopción por mayoría fue el paso siguiente a las agotadoras negociaciones celebradas entre el 18 y el 28 de marzo en el cuartel general del foro mundial, que incluyeron un chapucero intento de consenso.

Con este tratado se pretende abatir el empleo de armas para abusar de los derechos humanos. El actual comercio no regulado ha conducido a dramas como los niños soldado, la perpetuación de la violencia de género y las masacres de civiles en muchos lugares del mundo.

Si bien reconoce el derecho de los Estados a su defensa, el tratado impone la regulación de exportaciones, importaciones, trasbordos e intermediación.

Su alcance son las armas convencionales -tanques de guerra, vehículos de combate blindados, sistemas de artillería de gran calibre, aviones y helicópteros de combate, buques de guerra, misiles y cohetes-, así como las armas pequeñas y ligeras.

El tratado obliga a sus estados parte -aquellos que lo ratifiquen- a reportar sus transferencias de armas y a evaluar si esos embarques terminarán en manos de violadores de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario.

Este instrumento internacional estará abierto para su firma a partir del 3 de junio. De acuerdo a la resolución aprobada, su entrada en vigor requiere la ratificación de 50 Estados y regirá solamente para aquellos que completen ese proceso, sin imponer obligaciones legales a los demás, explicó Nikola Jovanovic, portavoz y asesor del presidente de la Asamblea General, Vuk Jeremić.

"Las resoluciones de la Asamblea General no son legalmente vinculantes, pero hay una obligación política de continuar y de cumplir", dijo Jovanovic a IPS.

Cuando la ONU decidió poner en su agenda un tratado para regular el comercio de armas en 2006, sus miembros acordaron que la decisión final se adoptaría por "consenso".

Eso implicaba una resolución aprobada por sus 193 Estados, quizás con "reservas" que podían plantear algunos si mantenían dudas sobre el texto.

Pero yendo incluso más atrás, a la década de 1970, cuando se adoptó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el concepto de consenso entrañaba asimismo que cada Estado estuviera investido de un virtual poder de veto, una envenenada prerrogativa que ejercen desde hace décadas las cinco potencias con asientos permanentes en el Consejo de Seguridad: China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia.

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