Enrique Echeverría

Con tecnología

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10 de December de 2012 00:00

El reciente suceso ocurrido con un ciudadano de Riobamba quien ha logrado ingresar al sistema Dato “Seguro” del Registro de Datos Públicos; y, allí, a la información de los datos del Presidente de la República, es altamente preocupante para quienes hemos creído en la seguridad, la reserva y hasta el secreto de todos.

Los recuerdos más cercanos son: que, a pesar de la alta tecnología, retiraron de los archivos oficiales del Consejo Electoral miles de firmas que sirvieron para adhesión a varios candidatos. Surgió el escándalo, pero … pasó al olvido.

En la Ley de Comercio Electrónico del año 2002, hay el art. 58 (ya adscrito al Código Penal en su art. 202), sancionando con prisión de seis meses a un año y multa el hecho de acceder u obtener información protegida, contenida en sistemas de información, para vulnerar el secreto, la confidencialidad y la reserva. Esta es la que aplicaron al ciudadano riobambeño, quien fue a parar en la cárcel, aunque como el Presidente de la República sugirió que no importaba el hecho, el Juez lo liberó.

Todo esto se maneja con la famosa “tecnología de punta”, instrumento en boga en el Seguro Social en donde, a pesar de esa tecnología, desapareció un millón de dólares de los afiliados, mientras el funcionario máximo del IESS anda ocupado en política electoral, con Movimiento recién creado. ¿Cuántos casos similares habrá? ¿O será el único?

Escuchando a verdaderos técnicos en estos asuntos, el susto es mayor, pues para acceder a la información reservada de un individuo basta contar con su cédula de ciudadanía. Y esa cédula la exigen en todas partes; y quedan copias y más copias en poder de ajenas personas.

Es notable también el hecho de que, algunos jueces, están pendientes de lo que opina el Presidente de la República previo a su veredicto. Recientemente apresaron a dos personas a quienes involucraron en un “préstamo-obsequio” de 800 mil dólares a un desconocido argentino de apellido Duzac. El Jefe de Estado, públicamente expresó: …“que son totalmente inocentes y esas personas tendrán que salir”. A poco, el juez les devolvió la libertad.

En el campo de la política electoral, los opositores destacan el suceso del ciudadano australiano Julián Assange quien –igual que el ciudadano de Riobamba- accedió a datos reservados de muchos países y gobiernos extranjeros. La autoridad ecuatoriana le ofreció protección y asilo y, hasta ahora, está alojado en nuestra Embajada en Londres. Acá, un ecuatoriano por hecho similar, mereció la cárcel y salió de la jaula básicamente gracias a la opinión del Jefe del Estado.

En conclusión: la tecnología sirve para mucho, a condición de que sea utilizada bajo normas de moral, responsabilidad y ausencia de anhelo de enriquecimiento. De otro modo, con tecnología de punta y todo, vamos a la punta de un cuerno.