León Roldós

‘Sufragio efectivo, no reelección’

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Podría parecer frase de nuestros días, pero no. La proclama fue en México, pronunciada por Francisco Madero, en San Luis Potosí, octubre 5 del 1910, contra Porfirio Díaz, en el inicio del proceso de la Revolución Mexicana.

¿Quién fue Porfirio Díaz? Militar liberal que gobernó México 34 años, de 1877 a 1911 –hubo un período intermedio de un compadre suyo-, mediante sucesivas elecciones, porque fue corrompiendo el sistema electoral. Como militar se destacó en la guerra para expulsar a los franceses que ocuparon México, lo que se cita más adelante.
La paradoja: Porfirio Díaz llegó a la Presidencia el año 1877 después que propició un levantamiento militar el año 1871, contra Benito Juárez, acusando que este había sido reelecto mediante un proceso fraudulento. Su proclama entonces fue “¡Muera la reelección!”.

La historia: El siglo XIX, México sufrió la invasión de Estados Unidos, para imponer el despojo de Texas, Nuevo México y Alta California, 1846 – 1848, la guerra civil – religiosa, conocida como la guerra de Reforma, diciembre de 1857 a enero de 1861, y la invasión francesa supuestamente motivada por la suspensión del pago de la deuda externa mexicana, 1862 – 1867.

Con la presidencia de Benito Juárez, 1858, se radicalizaron las diferencias entre liberales y conservadores, apoyados estos por el clero. Invadido México por los franceses, el período de Benito Juárez se extendió hasta que el suelo mexicano quedó libre, habiendo elecciones en 1867, en las que gana Juárez, luego en el año 1871, proceso que es el cuestionado por Porfirio Díaz. Juárez muere el año 1872.

Díaz ofreció estabilidad a México. Su proclama fue de “orden, paz y progreso”. Su formación política fue bajo la influencia del positivismo, teoría desarrollada con base en el pensamiento de Augusto Comte.

Al haber quedado atrás décadas de conflictos armados, su gobierno impulsó el desarrollo material, la inversión interna y atrajo la externa. México alcanzó un importante desarrollo cultural y científico.

Por la concentración del poder, el “porfiriato” se corrompió. Nada escatimó para intentar callar a sus contradictores. En un gobierno intermedio, de su compadre el general Manuel González, se dictó la ley mordaza –1882- contra la prensa crítica, supuestamente la de derecha, porque Díaz proclamaba su fe liberal, pero también le sirvió para perseguir a quienes –según él- distorsionaban el pensamiento liberal.

En 1908 Díaz intentó justificar porqué se impusieron sus reelecciones sucesivas: “...el pueblo mexicano no ha estado preparado para seleccionar y cambiar su gobierno, sin el peligro de revoluciones armadas y sin estorbar el progreso del país”.

Cuan parecidos pueden parecer los tiempos a los hechos de la historia. El poder es el poder.