Pablo Cuvi

¿Se hunde el Titanic?

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Después de haber soportado como todos, a lo largo del 2017, las muestras de ambición, rencor y bajeza del correísmo, me acosté el 31 con el estruendo de los petardos que estallaban en Guápulo a pesar de la lluvia. Desperté al amanecer en medio de un silencio tan perfecto que creí que había muerto en el sueño. Pero no, no antes de la consulta, así que empecé a leer un libro que me tenía reservado desde hacía años: ‘Seda’, esa obra maestra de Baricco. Luego salí al jardín a sentir como caía sobre mi cabeza la tenue garúa, nada de ondas místicas, el puro disfrute de la Madre Naturaleza.

¡Ni Madre ni la hostia porque las 9:24 am un tremendo remezón me devolvió a la realidad de que vivimos al pie de varios volcanes activos y al filo de esa placa oceánica que sigue metiéndose debajo de Manabí y amenaza derribar hasta la Constitución de Montecristi que debía durar 300 años! Menos mal que Marianita de Jesús predijo que no nos iban a acabar los terremotos sino los gobiernos populistas. ¿O dijo malos a secas porque no era socióloga?

Entonces recordé que el 1 de enero del 99 había madrugado también a trabajar en mi libro sobre las negociaciones con Perú, que terminó llamándose ‘Al filo de la paz’. No obstante los millones de deseos de felicidad entre ecuatorianos, ese año del feriado bancario terminó siendo uno de los peores del siglo. Tanto así que el 31 de diciembre, luego de mirar por TV cómo recibían espectacularmente al nuevo milenio en Londres y Río, tuve la peregrina idea de ir a la plaza de la Independencia, donde habían cuatro gatos y el palacio a oscuras porque el capitán del Titanic había partido a meditar. En semejante vacío de poder, cuando el maestro Juanito gritó la hora cero, un guardia chispo disparó un tiro al aire y me estrechó la mano.

15 días después el errático Mahuad decretó la dolarización. No logró salvar su pellejo pero esa medida nos salvaría la vida 15 años después cuando el economista se moría por tener moneda propia para devaluarla. ¡Imaginen a Correa y su equipo económico con una máquina de imprimir billetes al estilo venezolano! Luego vino Lenin Moreno y denunció la alteración criminal de cifras, el despilfarro y la corrupción, pero suicidamente mantuvo al mismo equipo económico, que siguió endeudándonos y mintiendo. Así arrancamos el 2017, con aprovechados discípulos de Correa manejando la política económica y la internacional, la defensa y el espionaje, la educación, la Asamblea y la Vicepresidencia de la República.

De yapa, ha vuelto el Mashi a hacer campaña para que Vidrio se sienta respaldado y no suelte la lengua. Pero aunque gane con mucho el Sí, el 5 de febrero no habrá Año Nuevo porque la enfermedad del correísmo no se cura de la noche a la mañana, como lo aclaró el audio de Mangas. Si el capitán no cambia de tripulantes, tarde o temprano el Titanic chocará con el iceberg porque es imposible vivir al fío y engañados todo el tiempo.