Alejandro Ribadeneira

Quito y el odio contra los ciclistas

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Parece que esta vez sí será posible que un viejo anhelo se concrete: que los ciclistas tengan un espacio razonable y seguro para trasladarse sin que los insulten, los vejen, los hieran o de una vez los maten. Ver para creer dijo Santo Tomás, pero los anuncios del Municipio de Quito invitan a pensar que en mediano plazo el panorama cambiará para los ciclistas, objeto de odio y maltrato por parte de los insensibles conductores de autos y buses.

La administración municipal se ha demorado más de dos años en hacer realmente visibles sus políticas para el ciclismo, pero algunas ya se vislumbran. Por fin hay una licitación para la gestión de la bicicleta pública, la cual ya ha sido reforzada por ciclas eléctricas, aparatos que no son para vagos, como dicen los críticos, sino para personas con ciertas dificultades físicas.

También genera esperanzas que proyectos como la regeneración del Parque Navarro tengan estaciones de bicis. O que en una zona como La Mariscal se desarrolle cada jueves un ciclopaseo nocturno. Aunque suena mucho mejor que las ciclorrutas se extenderán tanto al norte como al sur de la capital, plan que de materializarse realmente cambiará la dinámica de transporte para este grupo de personas que, a pesar de los golpes y las muertes, todavía se mantiene fiel a su caballito de acero.

Ojalá, eso sí, que los planes de expansión se hagan con criterio técnico y sentido común. El escabroso ejemplo de la ciclorruta en la Antonio Ulloa, ¡calle de negocios de autolujos, mecánicas y repuestos!, no debe repetirse. La bicicleta debe ser un símbolo de convivencia, no de imposición. Lo que ocurrió en la Ulloa y también en la Mariana de Jesús a la altura de El Jardín fomentó, injustamente, que la gente se fuera en contra de los ciclistas.

Tampoco importa mucho si estas acciones y planes son por Hábitat III. Eso es lo de menos. Lo importante será que esas políticas se mantengan, que los usuarios logren apropiarse de esos espacios y que se genere un sentido de respeto entre los ciudadanos.