Milton Luna

Pugna de sentidos

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5 de November de 2011 00:02

El protagonismo del movimiento estudiantil chileno es una expresión de la fuerte disputa de sentidos de la educación en América Latina. Los estudiantes promueven el derecho a la educación, la gratuidad, el fortalecimiento de la educación pública y el papel del Estado como garante del derecho. A los chilenos se han sumado los colombianos, brasileños y otros más. La ola crece.

En el Ecuador, gracias a luchas previas de los movimientos ciudadanos y sociales, de maestros y estudiantes, los conceptos del derecho a la educación, la gratuidad, la participación, la educación entendida como formación integral para las personas y como instrumento de cambio individual y social, están integrados en la Constitución y en la Ley Orgánica de Educación Intercultural LOEI. Tal situación normativa, ligada a la acción de un gobierno que dice impulsar una “revolución educativa” llevaría a pensar que la pugna de sentidos en el Ecuador no tendría lugar, que todo está hecho y que lo que lo único que falta es esperar los resultados.

Nada más fuera de lugar. La contienda de sentidos no desaparece, simplemente se desplaza del terreno legal al de la concreción conceptual y operativa de las normas.

La evaluación educativa estandarizada vigente, de mirada parcial, inspirada en conceptos de mercado, punitivos y competitivos, tiene muchas posibilidades de ser incorporada tal cual al Instituto Nacional de Evaluación que se conformará próximamente por disposición de la LOEI. Si esto sucede, lo dispuesto en la Constitución y en la Ley quedará en letra muerta respecto de los conceptos innovadores de la educación que demandan de una evaluación formativa e integral montada en una plataforma de indicadores educativos con enfoque de derechos y del Buen Vivir.

El financiamiento educativo habiendo experimentado un notable incremento en los últimos años, todavía está distante de dar cuenta de los problemas estructurales de calidad, equidad y discriminación en la escuela. La participación de los docentes, estudiantes y de la comunidad en la construcción y seguimiento de las políticas siendo insuficiente, más adelante se eclipsará y funcionalizará al pasado de no cambiar la matriz centralista del modelo de gestión.

El Buen Vivir y el enfoque de derechos no tienen aún su expresión en el concepto de calidad educativa ni en los indicadores ni estándares. Sin esto la formación docente, la cultura escolar, las reformas curriculares indefectiblemente repetirán las viejas concepciones y vicios.

Con unos interesantes conceptos educativos colocados en las normas tenemos recorrido un importante trecho hacia el cambio. Sin embargo, hay un alto riesgo de que lo puesto en el papel se quede allí o que sea distorsionado. La concreción fidedigna se dará en medio de una intensa lucha de sentidos. Hay que prepararse.