Miguel Rivadeneira

Protejan bien al Presidente

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Más vale a tiempo y curarse en sano reza un adagio. El presidente de la República ha emprendido una administración compleja en medio de una aguda crisis económica, pese a que la propaganda oficial del anterior mandatario fue que al “amigo y compañero” le dejaba la mesa servida, que por los datos encontrados no fue tal. Fue desleal al dejarle una mesa servida pero llena de deudas, despilfarros y gastos exagerados, según el jefe de Estado.

A estas graves condiciones económicas, la intención ha sido dejarle maniatado en lo político, con todas las instituciones y organismos de control e incluso en materia de seguridad con una cámara en el despacho, que no tuvo la delicadeza de decirle que así quedaba y que era responsabilidad de él si le mantenía o le quitaba. ¿Qué hubiese pasado si eso le ocurría al anterior Presidente? ¿No se habría hecho la víctima y protagonizado un escándalo planetario, con mucha propaganda oficial?

Lo grave es que los equipos de seguridad no lo detectaron al inicio del mandato. Tampoco en la transición con informes completos, detallados y rigurosos, como se acostumbra, o le ocultaron al Presidente, lo cual de ser así , sería grave. No se dimensiona que no se trata de cualquier persona ni cualquier dependencia pública sino de la primera autoridad del país y del despacho presidencial. ¿Quién se podía beneficiar de la información tan valiosa que allí se procesa y quién podía acceder a lo que sucedía en la oficina del primer mandatario?

Las FF.AA., la Policía y sus equipos de élite han demostrado a través del servicio de protección presidencial un alto profesionalismo y por ello no existen antecedentes de atentados o agresiones que pudieran poner en riesgo la vida de los mandatarios, pero hay que reconocer que fallaron en el caso último de la cámara. Hoy tienen la enorme responsabilidad de cuidar la vida del Presidente cuando se viven momentos complejos y desde una parte del mismo movimiento político no quieren dejar el poder ni reconocer graves irregularidades descubiertas en indagaciones fiscales. Debiera preocupar cuando el propio Presidente habló de mafias y mafiosos y de la obediencia al capo.

Además, durante la administración anterior hubo hechos oscuros y muertes no esclarecidas totalmente. El ex jefe de la FAE, general Jorge Gabela, asesinado hace siete años en su casa en Guayaquil y su familia hasta hoy sigue esperando el total esclarecimiento de los hechos. Se llegó a insinuar que pudo haber sido un crimen de Estado y para despejar cualquier interpretación debió aclararse, sin limitar ni entregar informes incompletos del perito extranjero. El asesinato del periodista Fausto Valdiviezo. Antes murió Quinto Pazmiño, ex asesor del Ministerio de Economía, que hizo público los “pativideos”. Casos para la reflexión y la prevención.

mrivadeneira@elcomercio.org