Columnista Invitado

Mejorar la productividad

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Hablar de desarrollo empresarial y de mejorar su productividad son temas que se han discutido en el país por mucho tiempo. Sin embargo, en la actual coyuntura estos aspectos adquieren singular relevancia debido a la difícil situación del sector externo del Ecuador.

Depender solo de restricciones al comercio no constituye garantía de equilibrio de nuestra balanza comercial. Es necesario analizar y resolver cómo debe crecer el país pese a la caída de los precios del petróleo. El fortalecimiento del aparato productivo nacional es el camino.

El diálogo público-privado debe pasar por acuerdos básicos y pragmáticos que confluyan al establecimiento de políticas de Estado de largo aliento, y que se enfoquen en el mejoramiento de la productividad de la pequeña, mediana y gran empresas. El diseño y ejecución de acuerdos sobre determinados ejes que alimenten el motor del desarrollo, a través del aparato productivo nacional, son urgentes.

El crecimiento económico sostenible y la generación de empleo adecuado solo llegan cuando los poderes públicos incentivan el nacimiento y ampliación de iniciativas privadas con proyección de mediano y largo plazos. Concentrarse solamente en observar y discutir los problemas coyunturales que afectan al país es un error conceptual que no se debe cometer.

La construcción de bases sólidas para sostener el desarrollo económico a través del sector productivo, debe sustentarse en aspectos fundamentales tales como: a) incrementar la competitividad empresarial; b) atraer nueva inversión nacional y extranjera; c) mejorar la innovación por medio de sociedades del conocimiento; y d) aumentar mercados de exportación para productos con mayor valor agregado.

Pero para diseñar y ejecutar estos ejes, fundamentales para el crecimiento económico del país, no obstante los deprimidos precios del petróleo cuya recuperación no será inmediata, es preciso tener un entorno que genere en el sector privado confianza y seguridad. Estas se consiguen principalmente con una previsibilidad normativa.

Según un estudio de la Cámara de Industrias y Producción (CIP), la creación de nuevas normas en el Ecuador es alarmante. Solamente entre el año 2013 y 2014 se expidieron 1 544 normas, esto es 64 al mes, 16 semanales y 3 diarias. Cada 2 de 10 normas son reformas a normativa existente; es decir, que en ese período hubo 313 reformas legales.

Es necesaria una moratoria normativa. La volatilidad existente en nuestro ordenamiento jurídico va contra el mejoramiento de la productividad, hace difícil emprender nuevas actividades o que crezcan las existentes, y aleja la inversión. Pero no abogamos solamente por menos normas, sino también porque el legislador mejore la calidad de ellas, de modo que incentiven el desarrollo del emprendedor y generen el círculo virtuoso de inversión que anhela el Ecuador.

Sebastián Borja Silva