Jorge León

PRI a la ecuatoriana

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Una campaña electoral es una ventana abierta de lo que es una sociedad y su sistema político.
Lasso, por ejemplo, nos mostró esa frecuente actitud en los políticos de mantenerse en su campo de ideas; hizo de sus posiciones intocables, inmutables, cuando las circunstancias le obligaban llegar a terceras posiciones. No supo captar que debía encarnar a un conjunto pluralista, diferente del credo neoliberal de CREO. Asumir la diversidad no es simple.

La campaña gubernamental de Moreno - Glas fue un derroche de recursos del Estado, por encima de la independencia necesaria en democracia del gobierno y de sus aparatos de prensa. Denigró al contrincante aún con falsas acusaciones. El cinismo se enraizó.

Así, la campaña y los resultados, perfilan que el sistema que el gobierno de AP ha construido se asemeja mucho al PRI mexicano. En efecto, AP es una organización política que vive a la sombra del Estado, gracias a ello, alimenta nexos directos con sectores de la población con programas y servicios que hacen un típico clientelismo político.

¿AP podría lograr la votación que tiene sin este nexo?

Correa, en su dinámica caudillista, alimenta nexos directos con la población. Las sabatinas y visitas a diversos sitios del país le permiten tejer relaciones de pertenencia y de erigirse en el redentor. Es el aspecto velasquista ecuatoriano.

Un grupito reducido, Correa a la cabeza, dirige y decide lo sustantivo de AP. Un segundo núcleo, más amplio de los amigos primeros, está formado por tecnócratas. Esta directiva tiene nexos de dependencia - fidelidad con los electos de la Asamblea, buen número de los cuales no tienen los medios para hacer suya la política, la directiva se encarga de definir lo que debe hacer.

El coorporatismo con el cual, al inicio, el gobierno quiso terminar, es ahora parte de sus medios de acción con organizaciones sociales creadas ad-hoc como medios de apoyo al gobierno. Por débiles que sean, la CUT, la FEUE, la asociación de maestros o de mujeres, hacen eco a las decisiones gubernamentales y pueden en algo servir de movilización.

Un inmenso sistema de control social, con la justicia interpuesta, y de propaganda limita la acción de los contrincantes y los convierte en enemigos a condenar. En la mayoría de la población así, predomina el discurso oficial que lo ensalza, pero es sin crítica, la política fue reducida a la gestión del gobierno y la politización de la población es la que permite el apoyo circunstancial o apostar a las bondades de los proyectos locales. Estos sectores populares, mal pueden ser actores políticos y participativos, o tener iniciativas o ser contestatarios. El cinismo oficial tiene campo fértil. La política está domesticada.

El PRI en México, logró así mantener apoyo popular con el clientelismo político.