30 de March de 2010 00:00

Pregunten a Chávez

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WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Suman dos fracasos para financiar la central hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair. Primero con la estatal argentina Enarsa, ahora con el Eximbank chino.

Estamos en el cuarto año del gobierno de Correa, y no se ha iniciado ningún gran proyecto hidroeléctrico. El último contratado fue Mazar, que ya está listo para aportar a la generación en el estiaje 2010-11. ¿Y después? ¿Volverán los apagones?

En miércoles pasado, en un panel de Expominas, el ministro Calahorrano expuso sus planes energéticos. Comenzó por observar que Coca-Codo no está tan atrasado como algunos observadores hemos aseverado (me tocó ser comentarista de dicho panel).

Explicó que existen los estudios de factibilidad, así como las mediciones de la hidrología en el Coca. Que mientras se lleva a cabo una licitación para la construcción con financiamiento, el Estado construirá las vías de acceso y contratará los estudios definitivos, si es posible con empresas estatales de otros países, para poder así obviar el largo proceso licitatorio.

Con Calahorrano como ministro, se compraron e instalaron nuevos equipos térmicos, se dio mantenimiento y repararon las viejas plantas térmicas, y se contrató el abastecimiento de las barcazas. Si esto se hubiera hecho en el transcurso de 2009, nos hubiéramos evitado los apagones.

En febrero, con el retorno de las lluvias a Paute, el racionamiento llegó a su fin. Pero en marzo, el estiaje, en lugar de agonizar, se revitalizó. El caudal del Paute está bajísimo, en circunstancias que la central térmica de Esmeraldas está en reparación, afectada por su ininterrumpida operación entre noviembre y febrero.

Sin las nuevas plantas generadoras, habría vuelto el racionamiento. El estiaje 2010-11 encontrará a Mazar llena, con lo que la generación en Paute aumentará, alejando el peligro de apagones. Pero la demanda eléctrica crece fuertemente todos los años. Como no hay ninguna gran central hidroeléctrica en construcción, para el futuro el Estado tendrá que invertir fuerte y continuamente en centrales térmicas, a pesar de la aversión que tiene a este tipo de generación, por contaminante.

Una inversión por partida triple, para:

- Cubrir el incremento en la demanda de energía;

- Sustituir con generación interna la que compramos de Colombia, Perú y las de las barcazas. Todas estas fuentes se justifican sólo como emergencia, y estamos recurriendo a ellas todos los años;

- Reemplazar las unidades térmicas obsoletas, ineficientes y poco confiables.

- El modelo de propiedad estatal de la generación eléctrica y venta subsidiada al público requiere que el Estado destine ingentes sumas a la generación eléctrica; cualquier descuido, y falta la energía. Esa es la principal debilidad del modelo.

Si no pregunten a Hugo Chávez.

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