Francisco Drouet Chiriboga

Así debe pensar un estadista

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Hillary Clinton, en la convención demócrata, “Donald Trump dice, sé más del Estado Islámico que los generales....” No, Donald, no sabes. Él cree que sabe más que nuestros militares porque ha afirmado que nuestras fuerzas armadas son “un desastre”. He tenido el privilegio de trabajar en estrecha colaboración con nuestros soldados y nuestros veteranos durante años, como senadora en la Comisión de Servicios Armados. Yo sé lo equivocado que está. Nuestro Ejército es un tesoro nacional”.

“Un presidente debe respetar a los hombres y mujeres que arriesgan sus vidas para servir a nuestro país”.

“¿Tiene Trump el temperamento para ser comandante en jefe?, ni siquiera puede manejar la rudeza de una campaña presidencial. Pierde la calma ante la menor provocación: cuando un reportero le hace una pregunta difícil, cuando lo desafían en un debate, cuando ve a un manifestante en una protesta. Imagínenselo en la Oficina Oval frente a una crisis real. Un hombre al que puedes provocar con un mensaje de Twitter no es un hombre al que podamos confiarle armas nucleares”.

Concuerdo plenamente con lo que señala la candidata presidencial de los EE.UU., y agrego, que sería peor aún seguir confiando en las decisiones donde está inmersa la seguridad nacional, a una persona que cree que la obediencia y no deliberancia, es tener patente de corso para ofender, dividir, destruir, desconocer derechos, ridiculizar, tomar recursos particulares legítimamente ganados, reducir pensiones dejando en el desamparo a viudas, ancianos y niños; a una persona que pone en juego el prestigio de una institución que lo único que ha hecho es ofrendar sangre y vidas para darle libertad, dignidad y seguridad al país; a una persona que confunde autoridad con arbitrariedad; a una persona que cree que puede conducir a su ejército con tenientes, pretendiendo hacer creer que los Generales fueron Generales desde el primer día de su graduación en la Escuela militar y nunca fueron jóvenes que pasaron por un sinnúmero de pruebas, adversidades y riesgos antes de ostentar ese alto rango; a una persona que no percibe que tiene menos prestigio y credibilidad que FF.AA. porque se encuentran en lugares recónditos donde el soldado lo es todo y está donde él nunca llego con su inmenso poder y recursos; a una persona que descomedidamente irrespeta niveles y canales de mando, no colige la jerarquización militar; no vislumbra que los militares ecuatorianos están convencidos de que se deben a sus compatriotas y nunca serán el brazo armado de un partido político; a una persona que aspira ser comandante, cuando no sabe que un comandante es quien cuida del reparto, lo fortalece, lo respeta y lo hace respetar.

Fantástico seria que hoy por hoy, tuviésemos un estadista que piense como Hillary Clinton, lamentablemente lo veo imposible.