Sebastián Mantilla

Política de drogas

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No hay información actualizada del problema pero es evidente que el consumo de drogas en el Ecuador ha crecido estrepitosamente en el Ecuador. Sin embargo, el aumento del tráfico y, por ende del consumo, no se deben a factores externos sino al fracaso que ha tenido este gobierno para combatir este flagelo.

Hace un par de años el propio Presidente de la República se quejaba que las cárceles de nuestro país estaban llenas de pequeños narcotraficantes y consumidores. Por ello, el Consejo Nacional de Control de Estupefacientes (Consep) aprobó una tabla en la que aumentaba el porte de drogas, haciendo casi imposible para la Policía Nacional distinguir entre consumidor y microtraficante. Incluso esa misma tabla sirvió para que en el Código Integral Penal se reduzcan las penas, solucionando con ello un problema pero generando al mismo tiempo otro peor.

¿Qué quiero decir con esto? Que con el paso del tiempo el Presidente de la República ha logrado reducir la población carcelaria por motivo de drogas pero esto se ha dado a costa del aumento del consumo y el fortalecimiento de las redes de microtráfico.

El problema se agrava no solo porque el porcentaje de consumidores se ha incrementado sino porque el uso de las mismas ha cambiado. A más de la marihuana, la cual representa la puerta de entrada al mundo de las drogas, ahora es más frecuente la utilización de sustancias mucho más fuertes, que generan más adicción y con efectos irreparables en la salud.

Me refiero al triki, principito o hache (H). Estas son elaboradas con mezclas de químicos, residuos de cocaína, marihuana o heroína. La triki, por ejemplo, tiene cemento, cloro y cocaína.
Aunque el Gobierno mantiene la tesis de que la criminalización y la represión a los narcotraficantes ha sido un fracaso en todas partes, es positivo que ahora (aunque sea sin reconocer el gran error que cometieron) se esté modificando la tabla fijada por el Consep y que las penas, mediante la reforma al Código Integral Penal (COIP), se endurezcan. Dentro de estas reformas se penaliza con uno a tres años de cárcel a quienes vendan en pocas cantidades. Hoy la sanción es de dos a seis meses.

Y es que el problema de las drogas es mucho más complejo de lo que parece. Hay factores de orden social, económico y cultural que están presentes. Sin embargo, la actividad del narcotráfico debe ser sancionada de manera ejemplar. Sea en pequeña, mediana y gran escala.

De igual modo, la acción gubernamental debe abordar otros campos. Debe eliminarse la política de la ciudadanía universal. Esta ha servido para que bandas internacionales de narcotraficantes, lavado, trata y tráfico de personas se hayan asentado en el país. Hacer campañas de sensibilización a jóvenes sobre los efectos nocivos que causan en la salud las drogas. Realizar mayor control en los centros educativos. Emprender programas para jóvenes de uso del tiempo libre en áreas del deporte, arte, emprendimiento, etc.