Walter Spurrier

Perú: ¿será verdad…?

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28 de June de 2011 00:02

Dos recientes presidentes electos del Perú adoptaron políticas económicas más responsables de lo que permitían vislumbrar sus antecedentes.

En “Como Pez en el Agua” Mario Vargas narra cómo en 1990 un improvisado candidato populista le ganó las elecciones presidenciales. Vargas Llosa presentó un programa económico ortodoxo, como los puestos en ejecución por Salinas de Gortari en México a partir de 1988 y Carlos Menem en Argentina desde 1989.

El pueblo peruano prefirió las ofertas electorales de Fujimori. Pero Fujimori hizo suyo el plan de Vargas Llosa, abrió la economía peruana, y sentó las bases para un crecimiento sostenido: el FMI espera que Perú crezca 6,6% este año.

En 2006, Ollanta Humala gana la primera vuelta, Alan García entra segundo. Una final que Vargas Llosa deploró amargamente.

García fue en los ochenta el presidente portaestandarte en América Latina de la economía heterodoxa. Su experimento falló, y eso fue uno de los antecedentes para que los presidentes latinoamericanos electos poco después que él, entre ellos Rodrigo Borja, no se dejaran tentar por la heterodoxia. Y para que su sucesor, Fujimori, adopte el plan de Vargas.

Pero García sorprendió en su segunda presidencia. Gobernó con ortodoxia económica. Su país ha crecido fuertemente, dejando atrás al Ecuador. Más bien, las críticas a su gestión apuntan a la política social.

Ollanta, ex militar golpista, en 2006 se presentó como el hombre de Chávez en Perú, lo que llevó a la clase media peruana a volcarse por García en la segunda vuelta.

En 2011, la clase media peruana se repartió en tres candidatos, y Keiko Fujimori acompaña a Humala en la segunda vuelta. En su mayor parte la clase media apoyó a Keiko por la política económica del fujimorismo. Pero muchos, entre ellos Vargas Llosa, consideraron que la represión y corrupción liderada por Montesinos durante la presidencia de Fujimori tornaban a Humala en el menor de dos males.

Durante la campaña, Humala se presentó conciliador. Muchos sospecharon que el lobo se presentaba con piel de oveja. Pero Ollanta no ha cambiado de discurso una vez electo. Insiste en que respetará el Congreso y no llamará a constituyente, y que se siente más cercano a Lula, que a Chávez.

¿Será verdad? Lula probó que en Brasil, el manejo responsable de la economía y el respeto al ordenamiento jurídico son políticas de Estado. Lo cual desencadenó el entusiasmo de la comunidad internacional por Brasil, cuyo principal problema hoy es el recalentamiento de la economía por exceso de inversión privada.

Si Ollanta muestra ser otro Lula, similar fenómeno ocurriría en Perú. La suya es la única fuerza de importancia, aún por expresar su compromiso con la economía de mercado y la seguridad jurídica.