Enrique Echeverría

Los periodistas

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14 de May de 2012 00:00

Si la gente del poder político dedicara unos minutos para analizar el trabajo de la prensa y de los periodistas, concluiría que, en lugar de tacharlos y amenazarlos, debe apreciar su labor en beneficio de la verdad, la realidad, la justicia y más valores útiles a la sociedad.

Porque los periodistas revelan, gracias a sus investigaciones, lo que los subalternos de un Presidente de la República; o de los ministros y altos funcionarios, no los hacen conocer.

Como bien dijo el presidente de la UNP, Lcdo. Vicente Ordóñez Pizarro, los periodistas revelan hechos graves desde el año 1922, cuando la matanza de trabajadores en Guayaquil. “Somos los grandes culpables de haber develado casos como la sucretización de la deuda, el arroz con gorgojo, el caso Ran Gazit”; el caso Ecuahospital, la desaparición de los hermanos Restrepo, los gastos reservados, el atraco bancario, el negociado de las visas chinas, el caso del notario Cabrera, el exceso policial en el caso Fybeca, los Patiñovideos, El Gran Hermano, entre otros.

Más recientemente, el periodismo hizo conocer que el Gobierno pagará al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social solamente 1 556,3 millones y que el Estado debe 2 776,6 millones por el 40% de pensiones y servicios de salud. El Seguro Social resulta una caja grande del poder. Peor todavía, si una periodista descubre que en el Seguro Social se atienden consultas médicas y recetan, por teléfono, estudiantes de medicina de tercer año.

El presidente de la UNP agregó: sabemos que, por ello, los periodistas somos incómodos al poder …“pero el periodismo no es para cínicos ni para cobardes”.

La gente del poder sabe que al periodista pueden enjuiciarlo y enviarlo a la cárcel, con juicio penal por injurias. Si quieren otro camino, el juicio civil por daño moral, cuyos ejemplos son los casos de Emilio Palacio y de diario El Universo; y de los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, por daño moral.

“¿Qué es lo que celebran en un país donde cualquier funcionario puede castigar a los periodistas y a los medios que publican informaciones que no satisfacen sus deseos?”, interrogó el directivo de la UNP.

Y no solo es la diatriba dentro del país. Desde el poder están prestos para enfrentar a cualquier extranjero que emita opiniones o criterios que no les agrada, incluyendo al propio Presidente de los Estados Unidos. ¡El mundo queda pequeño para su capacidad de discusión y pelea!

Algunos quisieran hasta declarar la guerra a la Unión Europea y a los Estados Unidos, bajo la creencia de que triunfaríamos. Pero como acuñó la sal quiteña, el único problema para los valientes es no contar con suficientes ecuatorianos para ocupar el territorio de los vencidos.

El poder, en vez de denostar y perseguir, debería agradecer la colaboración de la prensa independiente y libre.