Pablo Ortiz García

Pelagatos y chusma

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30 de March de 2012 00:01

Pelagato es palabra aceptada por la Academia Española de la Lengua. Su significado es “persona insignificante o mediocre, sin posición social o económica”. En la sabatina número 259, transmitida por la “prensa corrupta pública”, el Presidente, al tratar de la marcha indígena dijo que los medios privados le han de dar una cobertura impresionante “así sean cuatro pelagatos”. Empleó ese término para referirse a quienes no asisten a sus movilizaciones.

Tenía entendido que la revolución ciudadana iba dirigida a aquellos “sin posición social o económica”. Para los que el doctor Velasco Ibarra calificó de “su querida chusma”. Pero no. Ha sido direccionada para la nueva clase pudiente e influyente. Para aquella que surge alrededor del poder político ejercido por Alianza País. Para aquellos que hacen del odio y la revancha sus armas de combate. Los pelagatos y la chusma están fuera del interés del gobernante.

Pero debo decir que la “espontánea” concentración organizada por el movimiento de Gobierno, no representó a los ecuatorianos. Pudo haber llenado dos Plazas de la Independencia, o dos Plazas San Francisco (si solo hay una, él las crea, las financia, las adjudica a sus huestes). El dinero para contratar vehículos y transportar a “su” gente, que llega a la capital a respaldar algo que no saben qué es, no es problema. Los beneficios para ellos (viáticos y algo para comer el día de la manifestación), tampoco es óbice. Es cuestión de saber emplear las partidas presupuestarias.

El Presidente siempre atacó a los pelucones en sus sabatinas. Lo hace cada vez que tiene oportunidad. Le molesta aquellos ecuatorianos que han sabido ser gente emprendedora, laboriosa. Que pagan sus impuestos y aportan a la seguridad social pública. Que generan puestos de trabajo. Que invierten y arriesgan sus recursos en una nación en que la inseguridad de todo tipo convive libremente por culpa del gobernante y sus decisiones. Por otro lado, siempre imaginé que el habitante de Carondelet se preocupaba de los pelagatos. Supuse que le interesaba la chusma que quedó huérfana al fallecimiento del doctor Velasco Ibarra. Chusma es el “conjunto de gente soez. Muchedumbre de gente vulgar. Persona de modales groseros y comportamiento vulgar”. Creí que gobernaba para la mayoría de ecuatorianos. Pero si no gobierna para los pelucones, ni para los pelagatos ni la chusma, deduzco que su preocupación se centra en su grupúsculo de amigos y amiguetes. A los del círculo rosa, en términos del hermano mayor del Presidente.

A “su” manifestación faltaron pelucones, pelagatos y chusma, es decir, la diversidad que es uno de los elementos esenciales de una nación. Se llenó de gente pagada y de la nueva clase social, pudiente e influyente.