Columnista Invitado

Los problemas agrícolas de Cuba

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Las medidas para transformar la agricultura cubana continúan sin dar los frutos esperados, para descontento de los consumidores, por la carestía de los alimentos, y también de las autoridades, que están urgidas de que se incremente la producción local, para reducir el costo de las importaciones.

Los altos precios de la canasta alimentaria en los mercados agropecuarios regidos por la oferta y demanda y las medidas gubernamentales para frenar esa tendencia alcista, desataron fuertes debates. Estos fueron reflejados inclusive por el oficial diario Granma en su edición digital y otros medios de prensa igualmente estatales.

Una libra de tomate (425 gramos) llegó a costar hasta 25 pesos (un dólar) durante las fiestas de Año Nuevo. “Ni en un día de trabajo gano eso” se quejó una mujer de mediana edad que hacía sus compras en un mercado agrícola del barrio capitalino El Vedado.

Este mes, en un establecimiento estatal, con precios regulados, se podía adquirir el mismo producto a seis pesos la libra. “Hubo poca producción. Nosotros perdimos tres sembradíos de tomate debido a las lluvias a destiempo”, comentó un agricultor de los alrededores de La Habana.

El tema de los altos precios que estrujan los bolsillos cubanos fue llevado a las sesiones del unicameral Parlamento cubano, a fines de diciembre, por un diputado que consideró urgente bajarlos para combatir la especulación y lograr que los productos sean más asequibles para la mayoría de la población.

En ese período hubo días con puestos estatales de venta semivacíos, en tanto otros de comercialización privada ofrecían menos productos que lo habitual, pero tan caros como siempre.

Como parte de las transformaciones en el agro cubano, que comenzaron en 2008 con la entrega de tierras ociosas en usufructo a personas dispuestas a trabajarlas, se adoptó un sistema de comercialización en el cual coexisten los Mercados Agropecuarios Estatales, con los expendios privados, cooperativas no agropecuarias y de trabajadores independientes.

En 2014, en el conjunto de estas formas de mercadeo, los precios subieron 27% en relación con el año anterior, de acuerdo a una investigación del periódico Juventud Rebelde. Se desconoce el dato estadístico correspondiente a 2015. El gasto por alimentación consume dos tercios de los ingresos familiares.

En opinión del economista cubano Armando Nova, el punto de partida de esta situación está en que no se produce lo suficiente y la demanda siempre es mayor que la oferta. “Se descentralizó la gestión de precios, pero no la producción, que es el primer eslabón de la cadena productiva y de valor’’, dijo.

A partir de 2009, han sido 279 021 personas las receptoras de tierra en usufructo bajo el compromiso de hacerlas productivas y rentables.