Enrique Echeverría

¿Paranoides?

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Los seres humanos llevamos, durante nuestra vida, tendencias y pasiones como: el amor, la pasión colérica, el odio, los celos, la pasión de la venganza, el resentimiento, la envidia, el miedo, la ambición. De toda esta variedad se destacan tres: el amor, el odio y la venganza. Por amor hombres y mujeres son capaces de situaciones a veces inexplicables; por el odio, algunos llegan inclusive hasta la muerte del odiado. La venganza, no llega a semejantes extremos.

En la política predominan dos: el amor al líder y el odio al adversario.

Todo ser humano tiene personalidad normal. Pero algunas exageraciones le convierten en psicopático, con caracteres cada vez más negativos. El normal, sin embargo, puede ser mitómano. Los hay histéricos, explosivos, compulsivos, esquizoides, cicloides, hasta llegar a ser amoral y perverso.

Hay uno muy interesante: el paranoide. No es enajenado mental, ni sujeto para manicomio; es normal pero necesita comprensión y tolerancia.

Nos guiamos por las enseñanzas del Profesor de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona, Dr. Emilio Mira y López y destacamos las principales características. “El paranoide da la impresión –a primera vista- de ser ante todo un sujeto razonador en alto grado y amigo hasta la exageración de la verdad y la justicia” “Y no obstante, de continuo conculca en la práctica de su vida los principios que pretende defender”. “Los tres defectos principales que de ello resulta son: la susceptibilidad, la testarudez y la desconfianza. Esta última se explica por el fondo moral perverso de estos sujetos (piensa el ladrón que son todos de su condición)”

Según otros científicos, la desconfianza que sufre el paranoide no sería más que la traducción más o menos disimulada del miedo que siente ante los ataques del ambiente.

Al realizar una valoración jurídica, el psiquiatra indica que el paranoide acude con la máxima frecuencia, casi siempre como acusador, en demanda de satisfacciones (morales o materiales) por atropellos o injusticias que, aun pudiendo ser en parte inicialmente ciertos, no están en relación con el vigor y la tenacidad desplegadas por el sujeto para obtener su reparación. “Por ello se ha dado el nombre de “delirio querellante”, “locura pleitista” o “psicopatía reinvindicativa” al conjunto de evidencias y actos que las personalidades de este tipo acostumbran desencadenar como consecuencia de cualquier –real o supuesto- atentado a sus derechos”, particularmente cuando tienen mando y poder político. Como ciudadanos votantes, tengamos en cuenta si el candidato padece de algunas características de paranoia.

Amigo lector: sospecha si en algún país “hermano”, o dentro de nuestro querido Ecuador hay alguien, o varios que pueden ser ubicados en esta categoría?

eecheverria@elcomercio.org