Carlos Jaramillo

Último jerarca del velasquismo

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El primer día del presente año se ausentó para siempre Jorge Acosta Velasco, último sobreviviente de la cúpula velasquista, organización política que, con sus aciertos y desaciertos, bajo la batuta del cinco veces presidente de la República, José María Velasco Ibarra, copó, el siglo pasado, un capítulo de cuatro décadas de nuestra agitada historia republicana.

Jorge Acosta Velasco nació en Quito el 23 de abril de 1921. Sus padres fueron el doctor Alberto Acosta Soberón y la señora María Lucila Velasco Ibarra, hermana del Primer Mandatario; contrajo matrimonio con la señora Carmen Terán. El doctor Acosta Soberón fue, durante muchos años, gerente del Banco Pichincha, institución a la que, con capacidad y honorabilidad ejemplares, elevó al primer sitial entre los bancos del Ecuador, tarea que prosiguieron con igual acierto su hijo Jaime Acosta Velasco y, en la actualidad, sus nietos Antonio y Simón Acosta Espinosa, quienes, conjuntamente con Fidel Egas, han extendido su campo de acción a varios países.

Fue uno de los más cercanos colaboradores de su polémico tío, con quien se inició como su Secretario Particular y luego fue Presidente de la Junta de Planificación, Ministro de Defensa Nacional, Embajador en España y cada vez que renunciaba o era destituido alguno de los pocos ministros que funcionaban en ese entonces –aproximadamente 12- asumía en forma interina el portafolio hasta que sea designado el nuevo titular.

En su juventud cursó estudios de especialización agropecuaria en una universidad de Estados Unidos y cuando se retiró de la actividad pública adquirió una hacienda en la zona de Machachi y la transformó en unidad agropecuaria, modelo de eficiencia y productividad ganadera, dotada de sofisticados equipos y modernos sistemas.

Los accionistas de Pasteurizadora Quito lo llamaron en dos ocasiones para que rescate de la crisis en la que estaba sumida esa planta procesadora, cuyo principal accionista es el Municipio Metropolitano, y la transformó en empresa líder y emblemática de la industria láctea y cuando se retiró fue designado Presidente Honorario y Vitalicio y le rindieron homenaje el Gobierno Nacional, el Concejo de Quito y varias instituciones, en reconocimiento a su amplia labor en defensa de la salud de la población y en beneficio del sector ganadero. En la actualidad es presidente del Directorio su nieto Santiago Avellán Velasco, quien, conjuntamente con el gerente, Patricio Calderón, han dado notable impulso a esa empresa.

Jorge Acosta Velasco fue un personaje polifacético y, como dijo en su homilía el sacerdote que ofició una ceremonia en su memoria, como todo ser humano, sin duda, no fue perfecto, pero contribuyó con patriotismo, honorabilidad y devoción para el desarrollo del país y el bienestar de la gente.

Carlos Jaramillo A. / cjaramillo@elcomercio.org