Roberto Salas

15 meses ¿y después?

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Decíamos en el artículo anterior (15 meses) que las salvaguardias, y las otras medidas que la acompañan, son insuficientes para evitar un ajuste no deseado en la economía ecuatoriana.

Es necesaria una estrategia con mayor sentido de urgencia, trabajo en conjunto y permanente con los sectores involucrados, y que las acciones consideren el orden y el plazo de sus efectos. Por ejemplo:

1. De la manera más urgente e inmediata posible, es importante flexibilizar el porcentaje de la salvaguardia en aquellos productos en los que la producción nacional es insuficiente según la demostración de los diversos protagonistas de cada mercado, y no considerar solo la opinión del productor, aliviando así la presión del consumo y los precios. Usando buenos interlocutores entre Gobierno y empresariado, que los hay, podrían descubrirse espacios relevantes de optimización.

2. Equilibrar las cuentas fiscales del Gobierno a un escenario prudente de precios de petróleo (45-60 USD/b) para los próximos dos a tres años; y que sea el sector privado, impactado por expectativas y confianza positivas, el que defienda el crecimiento a través de la inversión (incluso la extranjera) y las exportaciones no petroleras. De esta manera, la reducción de 1 400 millones de dólares a los gastos corrientes en este año, deberían ser insuficientes para el 2016 y el 2017, debiendo revisar otras partidas y fuentes de gastos prescindibles.

3. Apoyar con urgencia las áreas productivas con ventajas comparativas y acelerar el ritmo de exportaciones. Estas ventajas pueden compensar la desventaja de un dólar revaluado y convertirse en ganadores aun en un mercado global desacelerado pero con ciertos segmentos en franco crecimiento por ser tendencias nuevas, como los alimentos medicinales (aloe vera, chía, etc.), el cacao procesado, entre otros.

4. Fomentar la inversión privada local y extranjera. Es más complejo y lento, ya que solo se da si hay medidas y compromisos que impacten las expectativas de más largo plazo. Estabilidad macroeconómica, respeto a los contratos y a la propiedad intelectual, son solo tres botones de muestra. El Ecuador tiene potencial enorme en agregar valor a sus materias primas agrícolas y pecuarias a través de la inversión en tecnología y una población técnicamente mejor preparada. Así mismo el potencial minero y forestal aún está virgen, y el turismo todavía promete. Todo esto es de largo alcance, pero con los incentivos correctos es posible acelerarlo. Además, el largo plazo siempre tiene un primer día, ¡hoy!

Es momento de que el Gobierno y el sector empresarial trabajen juntos, hombro a hombro, como nunca antes en la historia del país, para complementar roles, fortalezas y recursos. Y no solo para defender la dolarización, sino para construir una economía robusta incluso en tiempos complejos.

Roberto Salas G. / rsalas@elcomercio.org